

Deporte y Antropología
En Australia existe una costumbre muy curiosa: el juego de pelota. El juego de pelota era la distracción favorita de las tribus wotjobaluk, wurunjerri y kurnai. La pelota utilizada por los primeros estaba hecha de tiras de piel de zarigüeya cosidas con tendones, que envolvían un núcleo central formado por otro pedazo de piel. Los kurnai, en cambio, usaban una pelota hecha con el escroto de un canguro viejo, que se rellenaba con hierba fuertemente compactada. Esta pelota se llamaba turtajiraua.
Los wurunjerri usaban una pelota similar a la de los wotjobaluk, la manguri. El juego se disputaba entre dos bandos, dos totems o dos localidades. Así, recuerdo el caso de los garchula (cacatúas blancas) y los batyangal (pelicanes) de la tribu de los mukjarawaini, que jugaban unos contra otros, y un partido disputado entre los krokitch y los gamutch, de la misma tribu. En cambio, los kurnai disputaban sus encuentros localidad contra localidad, clan contra clan, ya que sus totems apenas subsistían.
Cada bando tenía un capitán, y la finalidad del partido era guardar la pelota el máximo de tiempo posible, pensándosela de unos a otros, e impedir que el adversario se hiciese con ella. El partido podía durar horas y horas.
Según Howitt el juego de pelota constituye un buen índice clánico de un grupo totémico concreto. En los “juegos de pelota’‘, dice Howitt, “dos segmentos de un clan se juntan para jugar contra dos segmentos de otro; o cuando toda la tribu se halla reunida por razón de alguna ceremonia, los dos pares de adversarios acampan a ambos lados del río. Durante las reuniones ceremoniales o expiatorias el par de sudanés afines se enfrenta indefectiblemente con el otro par.” Esta costumbre ayuda a entender el carácter cultural de esta organización dual en detrimento de la creencia de que esta se extendió independientemente en diversas zonas de la región.
Fuente: Antropología del Deporte – K. Blanchard