

«El hombre imaginario>>:
El poema que lo salvó y el salto del octavo piso
<<Lo escribí con una pistola sobre el escritorio. Era eso o el suicidio», dice, mientras vamos en el auto y recuerda a Ana María Molinari Vergara, cuya ausencia inspiró «El hombre imaginario>>.
«El idilio duró apenas dos meses. Ella se fue a USA», recuerda. Fue allí cuando ese poema -sin duda uno de los más bellos de la lengua- lo salvó:
«Y en las noches de luna imaginaria/ sueña con la mujer imaginaria/ que le brindó su amor imaginario/ vuelve a sentir ese mismo dolor/ ese mismo placer imaginario».
Todo imaginario, salvo el dolor.
<<Ella volvió ocho años después; pero ya no era la mujer imaginaria».
«Estábamos cenando en la casa de Amparo Claro y de pronto sonó el teléfono. Vicente Huidobro nieto se levantó a atender. Nicanor, hay malas noticias me dijo: ‘La mujer imaginaria acaba de lanzarse desde el octavo piso’».
Libro: Así habló Parra – María Teresa Cárdenas