

Los “errores de diseño” que la naturaleza cometió en el cuerpo humano.
Decía Sigmund Freud que dos hallazgos científicos afectaron dramáticamente a la psicología del ser humano: que la Tierra no es el centro del universo y que llevamos sobre la faz del planeta solo un pequeñísimo lapso de todo el tiempo transcurrido desde su formación hace 4 500 millones de años. Todo existía sin nosotros.
¿Por qué el órgano sexual masculino, tan sensible, está así de expuesto? ¿O por qué nuestras vertebras están distribuidas de tal forma que las de abajo tengan que soportar las de arriba?
De estas y otras cuestiones trata una interesante nota aparecida en The Conversation, que también aborda el punto ciego que tenemos en cada ojo o nuestra extrema dependencia de la vitamina C.
“Somos el resultado de procesos no determinísticos que ocurrieron, pero pudieron no haber ocurrido. Y, se siente, pero no tenemos un papel relevante en el proceso evolutivo. Todo lo contrario, somos, como tantas otras especies, fruto del azar”, son algunas de sus conclusiones.