La Playa  

   Las nueve de la mañana, el último sorbo de café, cepillarme los dientes, sacar la comida de un saco para dárselo a la Playa, mi perra, pensaba que todo estaba listo para ir a votar a la Consulta Ciudadana.

   Abro la puerta, ahí estaba ella, sacudía su cola de manera expectante, sin embargo, su humor mutó, yo no me encontraba vestido para nuestro trote dominguero, giro tres veces sobre sí misma, reclamando por la falta de seriedad hacia su inhumana figura, iniciando la siguiente conversación:

– ¿Pero ¿cómo, día domingo?, es nuestro momento de un trote temprano, es la hora que los otros perros aun duermen.

– Pero Playa hoy debo cumplir con un deber cívico, para cambiar las iniquidades, es necesario hacerlo si queremos igualdad de derechos.

– ¿Tú preocupado de inequidades?, ¿tú que jamás me preguntaste por la esterilización? ¿Sabes los que se siente cuando un perro te olfatea y da media vuelta y te ignore?, ¡ni un grito de placer, ni una pegadita, nada!

– Tú eres una perra, pensé en tu futuro lleno de quiltros.

– Perra tu hermana desgraciada, quiltro tus hijos.

– ¡Sin insultos Playa! ¡Por favor!, uno más y te dejo amarrada al sol y sin agua.

– (Bajando el tono) Así arreglas las cosas, con amenazas, cuando te quedas sin fundamentos, eres uno más de la masa, votas para tranquilizar tu conciencia, no por convicción. Además, me marcaste con una lata.

– Un ship Playa, un Ship, algo fundamental para la tenencia responsable de mascotas.

– (Ella se rie), responsable somos nosotras que te cuidamos el vecindario, reclamas por el costo de la luz y del agua, nosotras las ¡perras del barrio! atacamos a sus representantes, les mostramos colmillos, los odiamos por ustedes, y ustedes les abren sus puertas, mientras tanto nos amarran y nos retan, eres un ¡inconsecuente!

– ¡Yo te alimento, te dejo agua!, te cuido, es lo menos que puedes hacer, es tú trabajo.

– ¿Alimento?, me tiras esa comida, grasa hecha granos que sacas de un saco, cuando sientes su olor te arrugas, le sumas más las arrugas a tú cara, todos los días de mi vida como lo mismo, careces de ojos, ves que separo las cosas rojas con sabor a plásticos, pero tú, tú nada, mientras comes cosas sabrosas llenas de olor, a mí me tiras las migajas, ¡inconsciente!, anda a votar para que te sientas en paz.

– (En tono de súplica) Pero Playa no te vayas, regreso y vamos al cerro.

– Algún día me entenderás, eres un miserable bípedo, no das importancia a quien llamas mascota, me tratas de manera displicente, te molestas y soy una Playa peyorativa, paso a ser nada en tu mísera vida. Vete, tal vez otro día te acompaño.

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