¿Sobreviviremos en la tierra?

   En enero de 2018, el Bulletin for Atomic Scientists, una revista fundada por algunos de los físicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan, pusieron el Reloj del Día del Juicio Final, que mide la inminencia de una catástrofe militar o ambiental a que pueda enfrentarse nuestro planeta, a dos minutos antes de la medianoche (hora que representa simbólicamente el fin del mundo).

   El reloj tiene una historia interesante. Se inició en 1947, en un momento en que la era atómica acababa de comenzar. Dos años antes, Robert Oppenheimer, el jefe científico del Proyecto Manhattan, había dicho tras la explosión de la primera bomba atómica, en julio de 1945, «sabíamos que el mundo no sería igual. Algunas personas se rieron, otras lloraron, la mayoría permanecieron en silencio. Recordé un versículo de la escritura hindú, el Bhagavad-Gita: “Ahora, me he convertido en la Muerte, la destructora de mundos”».

   En 1947, el reloj se puso originalmente a las siete en punto de la tarde.

Ahora está más cerca del Día del Juicio Final que en cualquier momento desde entonces, salvo a principios de los años cincuenta, al comienzo de la Guerra Fría. Como científico, me siento obligado a tomar muy en serio esa advertencia alarmante de otros científicos, impulsado, al menos en parte, por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Dicho reloj y la idea de que el tiempo corre o se está acabando para la especie humana, ¿son realistas o alarmistas? ¿Su advertencia es oportuna o es una pérdida de tiempo?

   Tengo un interés muy personal en el tiempo. En primer lugar, mi libro más vendido, y la razón principal por la que soy conocido más allá de los límites de la comunidad científica, fue titulado Brevísima historia del tiempo. Entonces, algunos podrían imaginar que soy un experto en el tiempo, aunque por supuesto en nuestros días un experto no es necesariamente algo bueno.

En segundo lugar, como alguien que cuando tenía veintiún años fue informado por los médicos de que solo le quedaban cinco años de vida, y que a pesar de ello a principios de este año ha cumplido setenta y cinco años, sí soy un experto en el tiempo, pero en otro sentido mucho más personal. Soy incómodamente, agudamente consciente del paso del tiempo, y he vivido gran parte de mi vida con la sensación de que el tiempo que me ha sido concedido es, como se dice, un préstamo.

   Sin duda, nuestro mundo es más inestable políticamente que en cualquier otro momento de mi vida. Un gran número de personas se sienten abandonadas económica y socialmente. Como resultado, están recurriendo a políticos populistas, o al menos populares, que tienen una experiencia limitada de gobierno y cuya capacidad para tomar decisiones sensatas ante una crisis aún no se ha probado. Así que eso implicaría que un reloj del Día del Juicio Final debería acercarse a un punto crítico, ya que va creciendo la perspectiva de fuerzas descuidadas o malévolas que precipiten el Armagedón. La Tierra está amenazada en tantos aspectos que resulta difícil ser positivo. Las amenazas son demasiado grandes y numerosas.

Fuente: Breves respuestas a las grandes preguntas – Sthephen Hawking

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