

El Aquí y el Ahora – Víctor Torrealba Castillo.
En la vida hay veces que algo llega a tus manos y cambia por completo la percepción que tienes de lo que ocurre a tu alrededor… y fueron unas palabras: “El hombre se mueve entre el deseo y el aburrimiento” cuyo autor es considerado como uno de los más brillantes filósofos del siglo XX, representante del Pesimismo Filosófico: Arthur Schopenhauer (1788-1860). Básicamente planteaba que el hombre siempre anda detrás de cumplir algún tipo de deseo y cuando lo logra lo disfruta, pero luego se presenta el aburrimiento o hastío. No me dejó indiferente este tipo de afirmación, más aún si analizamos que por lo general siempre se está detrás de algo; y para Schopenhauer esta dinámica, este movimiento entre deseo y el aburrimiento lleva al hombre al sufrimiento. Ahora cual es el punto, el punto es que para estar en esta dinámica se necesita del pensamiento, ese factor que creemos que nos pertenece y que por lo tanto lo podemos dominar, pero no suele ser así. Nos identificamos con lo que pensamos, creemos que lo que pensamos somos, pero lo que realmente ocurre es que nos mantiene prisioneros ya sea del pasado (lo que hicimos, lo que dejamos de hacer, etc.) o del futuro (lo que debemos hacer, lo que no debo hacer, etc.) pero ¿tenemos en nuestras manos el pasado? O ¿tenemos en nuestras manos el futuro? Jamás, lo único que tenemos es el Aquí y el Ahora. Es la invitación que, al final de su análisis, hace Schopenhahuer, él invita a la “contemplación”, en su caso lo conseguía a través del arte, específicamente en la música. Cabe destacar que este autor tuvo conocimiento y acercamiento con el pensamiento oriental, sea este el budismo o el hinduismo de ahí el cruce con su idea inicial de la causa del sufrimiento.
El Aquí y el Ahora es estar consciente de lo que estamos haciendo: Sentir al caminar como los pies pisan diferentes niveles del suelo, percibir como el aire toca la cara, sentir como el té o el café se desliza por nuestra garganta, experimentar como se transforma una fruta o verdura en nuestra boca, notar nuestra respiración, etc. El disfrutar esos momentos es disfrutar el presente, la vida misma y dejar la tiranía del pensamiento y darnos cuentas que somos mucho más de lo que pensamos. Se tiene la posibilidad salir del “modo automático” en el cual las personas se desenvuelven en un mundo en que este modo de “vivir” se cree es el ideal; perdiendo, en el intertanto de alguna manera, la INDIVIDUALDAD que hace al ser humano un ser único, irrepetible e irremplazable.