

Las siete notas musicales
La mayoría de las notaciones conocidas tuvieron su origen en las letras de los diferentes alfabetos y en los acentos gramaticales, a los que se concedió una función musical. A partir del siglo X surge la notación diastemática -en la que ya se precisa mejor la altura relativa de cada nota-, y a principios del XI se introducen las líneas. A cada una de ellas correspondía una nota determinada.
La notación actual se remonta al siglo XVII. Guido de Arezzo es considerado su fundador, ya que introdujo el uso de cuatro paralelas de distintos colores que formaban el pautado musical. Ideó también un sistema para recordar la
entonación de los grados de la escala.
Para ello, de Arezzo se sirvió de las sílabas iniciales de los primeros versos de un himno dedicado a San Juan Bautista, denominado Ut queant laxix: UT queant laxix REsonare fibris/ MIre gestorum FAmuli toutum/ SOLve polluti/ LAbili raturri/ Sancte loanes. Siglos después, Anselmo de Flandes, insertó la sílaba sí, y en el siglo XVII Giovanni Battista Doni, musicólogo italiano, sustituyó la nota UT por DO para facilitar el solfeo (lectura de las notas musicales).