Como los ves los tratas

   En el proceso educativo y basado en el nivel de estudios, el responsable del curso tiene diferentes maneras de actuar, es común ver a las educadoras apapachar a sus infantes y para más de uno seguramente el sentir el abrazo o palabras de aliento de su profesora es reconfortante y motivante.

   En la primaria, el estudiante de primero se topa con una educación formal y dejará la educación lúdica propia del preescolar. El rol tiene un pequeño giro, por décadas el que tiene a cargo del grupo es el profesor o maestro (el pedagogo) quién dirige a los niños al encuentro consciente y en ocasiones fortuito de sus aprendizajes.

   Llegar al nivel de secundaria, implica un desafío de alta envergadura de quiénes tendrán en sus manos los procesos de aprendizajes de los púberes. De igual manera, el adolescente tardío que llega al bachillerato (preuniversitario) se distingue porque trae acentuada la batalla en su interior, aunado al borboteo natural de sus hormonas y de los cambios que provocan tanto físicamente como en la apreciación de la realidad y la relación con el o la adolescente.

   El adulto joven que llega a las aulas universitarias comúnmente está en un proceso de liquidación de su adolescencia pero que en ocasiones les genera sentimientos encontrados, ya que una parte del joven quiere dar ese paso hacia la adultez y otra es refugiarse más tiempo en la inolvidable época del bachillerato, afortunadamente hay tutores en este nivel que pueden estar dando seguimientos, este personaje es conocido como tutores y que pueden ser un apoyo significativo en su formación.

   El desarrollo del estudiante está resumido en las líneas anteriores con más menos precisiones y omisiones, una de las cosas que influyen en el pleno desarrollo a lo largo de su vida académica es la manera en que los colegas académicos los conciben, si al estudiante de preescolar o de primaria se les dice “bebé”, o al adolescente le decimos “niño” o al universitario se les dice palabras como “niño/a”, “hijo/a”, algunas profesoras les dicen “mi amor”, todo este tipo de expresiones promueven en el subconsciente la inmadurez del ser y esto conlleva al rechazo consciente o inconsciente de las responsabilidades que son propias de su edad, también puede ser interpretado como falta de respeto porque es una manera de subvalorarlos y puede hablar más de las necesidades y carencias de quién enuncia este tipo de expresiones.

   En una frase de Mahatma Gandhi se lee: “Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras …” y la demosofía tiene dichos tales como: “Como te ven te tratan” y “mucho amor mata”. Los profesores con este tipo de palabras se pueden justificar que es parte de su personalidad o que están ejerciendo la inteligencia emocional o la dimensión afectiva, pero la realidad puede ser más dura que la apariencia que se puede enunciar como algo pendiente de resolver en la vida del educador.

   Alguien puede cuestionar cuál sería la mejor manera de tratarlos, lo respuesta sería: sin faltarles al respeto, tratarlos acorde al momento psicobiológico en el que se encuentren. tratarlos como son, no como nuestra mente los conciba.

agosto 26, 2023

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