El Chonchón

   Muchos hemos oído su estridente “¡tue-tue-tue!” revoloteando sobre los tejados del caserío o sobre nuestras propias cabezas en los caminos del campo, pero nadie ha logrado verlo. Esto explica que no haya acuerdo en torno a su forma y condición.

   Un respetable autor (1) lo describe con “figura de una cabeza humana, cuyas orejas le sirven para volar en la oscuridad, a la manera de un ave nocturna.”

   Esta última comparación con un ave aclara que no es un verdadero pájaro, sino un brujo haciendo uso de su facultad de volar. La descripción, en cambio, parece solo una suposición basada en la forma en que el brujo consigue volar, que es así:

  1. El brujo, hombre o mujer, se encierra en su cuarto al oscurecer, tomando algunas medidas para no ser visitado por extraños durante la noche.
  1. Aplicándose ciertas pomadas mágicas en la garganta, se separa la cabezadel cuerpo, sin que se derrame ni gota de sangre.
  1. Mientras el cuerpo reposa plácidamente, a la cabeza “le salen inmediatamente alas y se lanza al espacio”.

   No es un vuelo sin rumbo. Su viaje puede ser a la cueva de Quicaví, de Salamanca u otra en que se celebre un aquelarre (2); puede dirigirse al lecho de un enfermo o a causar cualquier “daño” solicitado por algún mortal enojado con otro.

   Si oímos sobre nuestra casa su “¡tue-tue-tue!”, debemos decirle: “¡Pasa, chonchón, tu camino!” Y así lo hará. Porque si le dijeran: “¡Vuelve mañana por sal!”, al otro día se presentará una anciana harapienta o un elegante caballero, que dirán: “¡Vengo por la sal que me ofrecieron anoche!” En ese caso, lo mejor que se puede hacer es entregarle un salero, pues de lo contrario el chonchón tomará la oferta por una burla y se vengará cruelmente.

1 Tomás Guevara: Historia de Chile (Chile prehistórico), 1929.

2 Junta o reunión nocturna de brujos, con posible participación del demonio, en figura de chivato.

Fuente: Mitos y Leyendas de Chile – Floridor Pérez

Scroll al inicio