

Capacidad potencial de la mente
A no ser que haya de por medio razones de anormalidad, cuyo porcentaje en el conjunto, en todo caso, es bastante bajo, la capacidad potencial de la mente de un barrendero es igual a la de un miembro de cualquiera de los profesionales liberales. Un barrendero es barrendero porque nunca se planteó la posibilidad de ser otra cosa y, si llegó a planteársela, nunca estuvo dispuesto a realizar los esfuerzos necesarios para llegar a ser esa otra cosa.
Acérquesele usted a un barrendero y no le hable, por supuesto, lo del problema de la energía en el mundo, porque sobre ese tema tal vez no pueda obtener respuestas que lleguen a impresionarlo; háblele de lo que él conoce, y escuchará usted a un hombre que maneja los conceptos que posee de una manera inteligente.
Si ese mismo hombre en un momento se propusiera obtener un título universitario que lo acreditara como médico y estuviera dispuesto, con ahínco y constancia, a todos los sacrificios que ello requiere, tenga la seguridad de que pasarán quince años, veinte años, treinta años, pero algún día ese hombre será médico. Pero no lo quiere.
Se trata fundamentalmente de un problema de voluntad.
Y la voluntad está condicionada por factores tanto internos como externos al propio individuo.
Lo que hay que lograr es la transformación de estos factores, en forma directa en lo que se refiere a los externos e indirectamente en los demás, para obtener la requerida igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
No basta con que las oportunidades estén allí, abiertas para todos aquellos que quieran optara ellas.
Ha de procurarse que crezca cada vez más el número de los que se encuentren en verdadera opción de querer.
Para alcanzar cualquier meta, individual o colectiva, lo primero que se requiere es la más indoblegable convicción de que la meta prevista puede ser alcanzada. Es posible que, aun cumpliendo este requisito, la meta, sin embargo, no pueda lograrse. Pero, con toda seguridad, sin cumplirlo jamás será lograda.
Si me creo capaz de atravesar un río, muy posiblemente pueda atravesarlo; si no me creo capaz, muy posiblemente estoy equivocado.
Fuente: La Revolución de la Inteligencia – Luis A. Machado