

Reflexión I
¿Estamos aún en las cavernas del Holoceno?
Parte de la humanidad, al parecer, ha comenzado a despertar de un largo sueño.
La mente ha extendido un sinnúmero interminable de veladuras para crear una pequeña esfera —virtual— en la cual hemos experimentado durante estos últimos millones de años, desde que apareció el primer homínido, mucho antes de la primera glaciación, cuando la tierra aun no acababa de formarse.
La física cuántica y la astrofísica han estado encontrando, lo que pareciera ser, las primeras claves: por un lado, la evanescencia de una realidad creada por el que observa (la increíble capacidad de crear del humano); y por otro lado, qué, no habría más que Conciencia.
Está el Cosmos, el campo visible, una sinfonía de materialidades, colores y formas que se deshacen o permanecen: galaxias, agujeros de gusano, estrellas, cometas, pistas falsas. Es el juego en el cual, aparentemente, estamos insertos, una “travesura” que supera los límites de nuestra imaginación. Por lo cual cabe la pregunta: ¿Este cosmos, es la caverna en cual habitamos como homínidos? o ¿un simple juego de la Conciencia?
Si hay un juego, hay también divertimiento, y agreguemos: sinfonía, música (la música que no puede faltar). Entonces, ahí estamos, al interior de la música en este gran despliegue fenomenológico. Y al mismo tiempo, somos ese silencio que atraviesa la fugacidad, lo que está más allá de todo lo imaginario. (18.10.2023)