El primer Campeón Olímpico de la Era Moderna – Autor Sergio Guarda E. Entrenador Nacional de Atletismo

   La primera final de los Juegos Olímpicos que tuvieron como sede la ciudad de Atenas fue la del salto triple, el 06 de abril de 1896, que tuvo como ganador al estadounidense James Connolly, un joven estudiante de 27 años que cursaba primer año en la Universidad de Harvard.

   Un cronista de la época relató que cuando Connolly, hijo de inmigrantes irlandeses se enteró que algunos jóvenes estudiantes de Boston viajarían a Atenas para competir en los I JJ.OO. de la Era Moderna, solicitó permiso al Decano de su universidad para ausentarse temporalmente de clases para viajar a los Juegos de Atenas, pero, como sus calificaciones no eran del todo buenas, le fue denegada la autorización, motivo por el que decidió abandonar sus estudios para poder competir en los Juegos de Grecia.

   Pero entonces surgió otro problema. No contaba con los recursos económicos necesarios para poder viajar. Para superar esta nueva dificultad organizó en la parroquia que regularmente frecuentaba la venta de pasteles, lo que le permitió recaudar suficiente dinero para la compra de un boleto en el U.S.S. Fulda, un barco con destino a Nápoles que llevaría a la joven delegación estadounidense a través del Atlántico para participar en los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Al calcular que tendrían 16 días de viaje, los jóvenes estadounidenses entrenaron tanto como pudieron en la cubierta del barco.

    La primera prueba premiada en estos Juegos Olímpicos fue el salto triple, especialidad que fue ganada por James Connolly con una distancia de 13,71 metros, superando a Alexandre Tufferi de Francia (12,70 m), a Ioannis Persakis de Grecia (12,52 m), más otros siete participantes. Con su triunfo pasó a constituirse en el primer campeón olímpico de la Era Moderna.

   El príncipe Jorge de Grecia, el principal juez de campo anunció los resultados del primer evento olímpico. “Tú eres el vencedor”, le dijo a Connolly. “Has vencido al segundo hombre por un metro”. La multitud estalló con el grito: “¡Nike! ¡Nike!”, “¡Vencedor! ¡Vencedor!”; mientras que una banda entonaba el himno de Estados Unidos y la bandera de su país se izaba en el estadio. A continuación, Connolly fue coronado con una corona de olivo y recibió una medalla de plata. En los Juegos Olímpicos de 1896, solo los dos primeros recibieron medallas; plata para el primero y bronce para el segundo. Connolly además fue segundo en el salto alto (1,76 m) y tercero en salto largo (5,84 m).

   Años más tarde, James Connolly logró un gran reconocimiento como escritor de novelas e historias del ambiente marinero.

    

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