

El Manto del Olvido – Alzheimer la enfermedad del silencio
El silencio lo podemos concebir como ausencia de sonido, pausa, sonoridades o como omisión, sigilo, misterio, circunspección, o tal vez, como sosiego, paz, clama, reposo. Pero el Alzheimer no es silencio. El silencio es solo un medio que utiliza esta enfermedad, que más que una enfermedad es una condición donde las neuronas dejan de hacer conexiones y dejan de transmitirse información, quedando como islas separadas una de otras.
Las ciudades como hoy las conocemos y habitamos persiste una constante durante el día y la noche de una falta de silencio. Silencio vital para escucharse, poder comprender lo que sucede por dentro de nuestros cuerpos y mentes. Realmente no nos escuchamos, y sin darnos cuenta nos convertimos en verdaderas islas, entonces nuestro cerebro toma ese patrón de comportamiento y lo replica en las unidades mínimas que son nuestras neuronas.
El que se te olvide algo no es nada malo, puede ocurrir. Pero naturalizarlo no es normal, porque un olvido trae otro y otro y otro más. Si ya se te olvidan las cosas más simples o cotidianas, y tienes la suerte de darte cuenta, es una señal que hay que escuchar, porque lo más probable es que estés o l v i d á n d o t e de ti mismo o de ti misma.
Entonces, la cuestión es qué es olvidarse de ti mismo o misma. Es abandonarse, es dejarse atrás, es postergarse, o simplemente dejar de hacer lo que te hace feliz. El placer, el derecho al goce es un derecho que nadie nos puede quitar como tampoco, nadie nos lo puede otorgar. Es una construcción que puedes decidir construir con pilares sólidos dentro de tu cotidiano.
Finalmente, lo que hoy comparto es que estas enfermedades de esta nueva era solo las podemos combatir si estamos dispuestos y dispuestas a compartir con otros y otras, escuchando lo que resulta del latido de nuestros corazones, y permitirnos el derecho al goce y ser feliz, en cada momento simple de la vida.