La Mujer en el Maratón -Autor: Sergio Guarda Etcheverry, Profesor de Educación Física, Entrenador de Atletismo.

   Los Juegos Olímpicos de la Era Antigua, iniciados el año 776 AC en la ciudad de Olimpia, tuvieron por propósito rendir honores al dios Zeus; se celebraban cada cuatro años, la participación como competidores y espectadores estaba reservada única y exclusivamente a los hombres, y las mujeres tenían prohibición de asistir y participar en ellos. Con el avance de los años, un grupo de mujeres se rebeló a esta disposición, se organizó y creó los JUEGOS HEREOS en honor a Hera, la esposa de Zeus, los que también tenían lugar cada cuatro años y se realizaban en la ciudad de Olimpia, y a diferencia de los hombres competían por categorías y edades, pero solo en cortas distancias de carrera, con el pelo suelto y vestidas con una túnica llamada chitón que se recortaba por sobre las rodillas. Las vencedoras recibían, al igual que los hombres, una corona de olivo y se les entregaba para su consumo la carne de los animales sacrificados en honor a la diosa Hera.

   La restauración de los Juegos Olímpicos en la Era Moderna, el año 1896 en la ciudad de Atenas, gracias a los esfuerzos del Barón de Coubertin, limitó la participación atlética solo a hombres y recién el año 1928 en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam se incorporan pruebas femeninas de competencias. En dicha oportunidad, la carrera de mayor distancia realizada fueron los 800 m planos, la que fue suprimida para las siguientes próximas versiones olímpicas en razón del mal estado en que arribaron a la meta sus participantes y bajo el prejuicio de que la mujer no estaba capacitada para esfuerzos continuos de larga duración. La incorporación definitiva de esta prueba al programa olímpico tuvo lugar recién a partir de los Juegos de Roma 1960.

   El año 1967 surgió una mujer que desafió a los organizadores del Maratón de Boston, carrera de 42.195 metros y especialidad que hasta entonces estaba reservada solo a hombres. Al inscribirse como KV Switzer, la atleta de origen alemán nacida el 05 de enero de 1947, canceló tres dólares, se le asignó el número 261, pasando inadvertida que era mujer en la partida y hasta los primeros metros de carrera. Sin embargo, al cumplirse los seis kilómetros, contó ella en una entrevista, “un responsable de la organización se bajó del camión de la prensa, que estaba justo delante de mí, con la intención de sacarme del maratón. Me asusté y lo primero que se me pasó por la cabeza fue alejarme lo antes posible de él. Aquel responsable –uno de los comisarios de carrera- era Jock Semple, que le gritó ¡Sal de mi maldita carrera y devuélveme los dorsales! “Seguí adelante y no permití que el miedo me detuviera”. El resto de los corredores la escoltó para que pudiera terminar la carrera, en la que cronometró 4 horas y 20 minutos.

   Posterior a esta experiencia, Kathrine Witzer, ese era su nombre real, decidió dedicar su vida a fomentar la igualdad de género en el deporte y la afición por el atletismo.

   Recién en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, el maratón femenino fue incorporado al programa de competencias, siendo Joan Benoit de USA la primera campeona olímpica y Mónica Regonessi la primera chilena en competir en un maratón olímpico.

    

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