Jesse Owens vs Lutz Long JJ.OO. Berlín 1936

   La historia de Jesse Owens, que derrumbó el mito de la raza aria con sus cuatro medallas de oro en atletismo durante los Juegos Olímpicos de Berlín, es uno de los episodios más recordados del deporte del siglo XX. Un joven de raza negra de Alabama dominó las pruebas de 100 y 200 metros lisos, el relevo 4 x 100 y el salto de longitud ante un palco repleto de altos cargos del nazismo. El cuento de hadas estaba servido.

   La prueba de salto de longitud es, entre las cuatro medallas de oro del americano, la que ha quedado grabada en la historia con más fuerza por su victoria ante Lutz Long, el mejor saltador alemán. Curiosamente, tal vez el momento más célebre que vivieron los dos saltadores en Berlín no se produjo en la final, sino en la clasificación celebrada el 4 de agosto. Owens, que venía de ganar el oro en los 100 metros lisos, no comenzó bien y quedó al borde de la eliminación tras sus dos primeros saltos. El primero fue anulado porque pisó la tabla de batida. En el segundo no llegó en realidad a saltar, pero los jueces consideraron que había iniciado el movimiento y también se lo contabilizaron como nulo.

   No debió ser fácil para Long acercarse a Owens y conversar con él delante de las cámaras. El palco estaba lleno de militares y líderes del partido. Hacía tiempo que las cosas no eran fáciles en Alemania para todo el que desafiaba al régimen, pero aquel día una de las estrellas locales estaba confraternizando abiertamente con un rival extranjero y de raza negra. Es cierto que se ha exagerado mucho sobre las presiones que tuvo que desafiar Long, pero también parece evidente que fue una amistad con la que tenía bastante que perder y muy poco que ganar.

   Al día siguiente, ya con las medallas en juego, Owens tomó la iniciativa desde el primer momento y realizó un primer salto de 7,74 metros. Continuó con unos extraordinarios 7,87 en el segundo, lo que prácticamente le aseguraba la medalla de oro. Long no quiso quedarse atrás y estuvo a punto de alcanzar el primer puesto en su tercer salto, pero se quedó en 7,84. La final se movía ya en marcas de récord y el alemán estaba dispuesto a poner todo el suspense posible. En su quinto salto, batió el récord de Europa y llegó hasta 7,87. Con los 100.000 espectadores del estadio pendientes de su penúltimo salto, Owens voló sobre la arena del foso de saltos y sentenció la final. Se fue hasta los 8,06 metros y logró la más espectacular de sus cuatro medallas de oro. Long fue el primero en felicitar calurosamente al vencedor. Posaron abrazados para los fotógrafos y caminaron juntos hacia los vestuarios.

Fuente: Ahogados en la orilla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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