

El componente lúdico del deporte
El juego es vital para la supervivencia del hombre y es un factor esencial en el proceso evolutivo. El juego es, en efecto, un importante mecanismo de adaptación. En el proceso evolutivo primate, la adaptación y la supervivencia adquieren un creciente carácter cognoscitivo (contrapuesto al carácter mecánico o instintivo). Los seres humanos, a diferencia de los demás primates, se ven forzados a pensar en (y reflexionar sobre) los mecanismos adaptativos. Ya sea la ansiedad con que contemplamos la muerte, término inexorable de nuestro paso por la tierra, ya sea el gozo que nos procura la visión anticipada de los placeres materiales o sentimentales, esta inevitable meditación sobre la existencia representa una visión trascendente de la adaptación humana. La lucha por la supervivencia es, en cierto modo, un acto simbólico, y al mismo tiempo es fuente de tensión -la tensión que surge del conflicto entre el instinto de supervivencia v la voluntad de actuar. A nivel de instinto, esta tensión es contenible, pero a niveles simbólicos es intensa e inevitable.
Es ahí donde reside precisamente la importancia del juego. El juego es un mecanismo humano para extraerse a la angustiosa reflexión sobre las realidades de la existencia. El juego es una distanciación simbólica que alivia o atenúa esa tensión, sin ser por ello ni una forma de escapismo ni pura fantasía. Aunque de forma indirecta, el juego incide en los aspectos vitales de la supervivencia y puede invertir o abstraer, pero en último término, su campo de acción es la adaptación.
El deporte posee un importante componente lúdico. Debe ser diversión, y como tal, debe disponer de ilimitadas y sanas posibilidades mentales y físicas. La participación activa en el deporte contribuye a conservar el sentido lúdico de nuestra propia personalidad.
Fuente: Antropología del Deporte