Filosofía y Meditación

         Quiero destacar la obra filosófica del escritor coreano Byung-Chul Han, en específico el libro que llegó a mis manos VIDA CONTEMPLATIVA, editado el año 2023, con el subtítulo Elogio de la Inactividad. Es una obra literaria que trae paz al alma. Proveniente de Corea del Sur, bien sabe el autor las consecuencias devastadoras en las interacciones humanas y en la salud mental en un país símbolo del crecimiento económico, altamente tecnologizado, donde las personas trabajan muchas horas del día, y abundan los suicidios y trastornos mentales. El autor nos trae una pluma exquisita, en donde a contracorriente con la cultura actual elogia y pone en un pedestal la actitud meditativa y nos invita fervientemente a vivir la vida desde la inactividad, desde el no-hacer, sugiriendo una verdadera ética del descanso, donde menos, es más, donde la inactividad es el principio y el camino para la realización personal. Principio poco habitual entre los humanos que hemos abrazado la ética del trabajo, de la exigencia, de la productividad, del mérito, del no perder el tiempo, como base de nuestras conductas y por ende base del desarrollo social.

         Han trae un giro copernicano a la ética del trabajo, y nos hace reflexionar en torno a la dedicación que hacemos a la actitud meditativa. En lo personal he encontrado desde hace ya bastante tiempo una riqueza inagotable en la meditación, trayéndome paz y serenidad al alcance de la mano, de manera gratuita, fácil de aplicar, aprendiendo a dejar la mente vacía, fuera de todo lenguaje, sólo disfrutando de la experiencia de sentir y observar. Siento una conexión total con la obra de este autor. Mientras leía el libro pensaba cómo un autor puede escribir tan bien y transmitir de manera simple y entendible uno de los grandes anhelos de la cultura humana cual es encontrar la paz.

Aquí algunas de sus frases.

La inactividad es una forma de esplendor de la existencia humana.

Hemos olvidado que la inactividad, que no produce nada, constituye una forma intensa y esplendorosa de la vida.

A la obligación de trabajar y rendir se le debe contraponer una política de la inactividad que sea capaz de producir un tiempo verdaderamente libre.

El callar le da profundidad al habla. Sin silencio no hay música, sino nada más que ruido y alboroto.

La verdadera vida comienza en el momento en que termina la preocupación por la supervivencia, la urgencia de la pura vida.

El fin último de los esfuerzos humanos es la inactividad.

La cultura no se forma con caminos que van directos hacia la meta, sino por digresiones, por excesos y desvíos.

El capitalismo transforma la fiesta en mercancía. La fiesta se transforma en eventos y espectáculos. Carecen del reposo contemplativo.

La verdadera felicidad se debe a lo vano e inútil, a lo reconocidamente poco práctico, a lo improductivo, a lo propio del rodeo, a lo desmedido, a lo superfluo, a las formas y a los gestos bellos que no tienen utilidad y que no sirven para nada. Andar paseando parsimoniosamente, comparado con el caminar, correr o marchar hacia algún lado, es un lujo.

El ceremonial de la inactividad es: hacemos, pero para nada. Este para – nada, esta libertad con respecto a la finalidad y la utilidad es la esencia de la inactividad. Y es la fórmula fundamental de la felicidad.

La inactividad en cuanto tal es un ayuno espiritual.

Invito a leer la obra de este destacado pensador. Al menos a mí trae paz, calma y serenidad a mi alma.

   

  

  

  

  

  

  

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