Especialidad atlética que consiste en proyectar un implemento de peso liviano con una sola mano y a la mayor distancia, a base de giros y de traslación desde dentro de un círculo, aprovechando las condiciones aerodinámicas del implemento.

    El Lanzamiento del disco se incluye el año 708 A. de C. en los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia como una de las pruebas que conformaban el Pentatlón; ellas eran: una carrera de velocidad, el lanzamiento del disco, el lanzamiento de la jabalina, el salto largo y la lucha o pancracio. El implemento utilizado en la Era Antigua primero fue de piedra y más tarde de bronce, más grueso en su parte central y delgado en los bordes. Se utilizaba el “estilo heleno” o antiguo que consistía en lanzar desde una posición estacionaria o a pies firmes desde un pequeño montículo o “balbis”, sólo a base de oscilaciones. El gesto técnico de esta disciplina atlética fue inmortalizado por muchos escultores griegos. La estatua más representativa de esta especialidad atlética corresponde al Discóbolo de Mirón.

    A fines del siglo XIX se inicia la práctica del lanzamiento del disco en algunos países europeos (Hungría, Suecia, Noruega), al ser aceptada la inclusión de esta especialidad como prueba olímpica. En estos países se practicaba el estilo libre o con giro, consistente en dar una vuelta antes de enfrentar la zona de lanzamiento. Esta forma de lanzar se conoció con el nombre de “técnica tornillo”, la que primero fue realizada en un círculo de 2,135 m de diámetro interno y después en un círculo de 2,50 metros.

El lanzamiento del disco para varones, de un peso de 2 kg. se incorporó al programa olímpico en los primeros Juegos de la Era Moderna – Atenas 1896. Fue incluido a petición de los griegos y como reminiscencia de los antiguos Juegos. Los griegos imponen la ejecución del “estilo heleno”, el que se realiza desde una pequeña plataforma rectangular de 80 por 70 cm., ubicada por sobre el nivel del terreno de caída. El vencedor de esta prueba fue el atleta norteamericano Robert Garret con una distancia de 29,15 metros.

    En los II Juegos Olímpicos – París 1900 – se lanza utilizando el denominado estilo libre desde un círculo de 2,135 m de diámetro (el círculo del lanzamiento de la bala), y a partir de los IV Juegos Olímpicos – Londres 1908 -se utiliza un círculo de 2,50 m de diámetro para esta especialidad atlética, medida que rige hasta hoy.

    El año 1912 la Federación Internacional reglamenta que el disco debe caer dentro de un sector de 90 grados para que el lanzamiento sea válido. En el año 1960 el sector de caída es reducido a 60 grados y se recomienda lanzar desde el interior de una jaula que debía tener una altura no inferior a 2,74 metros. En 1966 se reduce el sector de caída a un ángulo de 45 grados y se eleva la altura de la jaula a 3,35 metros, la que el año 1979 se aumenta a 4 metros. Posteriormente, el año 1978 se reduce el sector de caída a 40 grados y a partir del año 2003 el ángulo que rige es de 34,92 grados.

    Hasta mediados de la década del 30 se lanza en círculos de piso de tierra por lo que los atletas utilizaban zapatillas con clavos. Años más tarde, se inicia la construcción de círculos con piso de cemento.

    El lanzamiento del disco femenino con un implemento de 1 kg. de peso se incorpora al programa olímpico en los Juegos de Ámsterdam 1928. La ganadora de esta prueba fue la atleta polaca Helena Konopacka con 39,62 metros.

    Esta disciplina registra un caso sin precedentes en la historia del atletismo de los Juegos Olímpicos. El atleta norteamericano Alfred Oerter se convirtió en una leyenda del deporte y de esta especialidad al ganar el lanzamiento del disco en cuatro juegos consecutivos: Melbourne 1956 (56,36 m), Roma 1960 (59,18 m), Tokio 1964 (61,00 m) y Ciudad de México 1968 (64,78 m).

    El récord mundial vigente de hombres, de 74,08 m, establecido el año 1986, pertenece a Jürgen Schult de la ex Alemania Oriental, y el de mujeres, de 76,80 m, logrado en 1988, está en poder de su compatriota Gabriele Reinsch.

Referencias: – Le Floc´hmoan, J. (1965). “La génesis de los deportes”. Editorial Labor S.A. Barcelona. – Quercetani, R. (1992). “Historia del atletismo mundial 1860-1991”. Editorial Debate. Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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