

Los primeros cristianos descubrieron el lugar y la figura de la Virgen en el siglo III, y fundaron la primera iglesia, consagrada a su culto. Así comenzó la historia de la iglesia de Chartres. Lo que nosotros admiramos hoy es el sexto templo, Nuestra Señora de Chartres. Todos sus predecesores fueron pasto de las llamas. El duque de Aquitania incendió la primera iglesia en 743, los daneses quemaron la segunda en 858, la tercera y la cuarta fueron víctimas del fuego en 962 y 1020, y la primera catedral sufrió un incendio en 1194. En torno a ese último siniestro se ha ido tejiendo una historia de misterios. Las llamas no sólo arrasaron la catedral sino toda la localidad. Todos los intentos de apagar el fuego fueron vanos, y los cronistas cuentan que la columna de humo se veía desde París. Al cabo de unos días, tanto el pueblo como la iglesia habían quedado arrasados hasta los cimientos. En la cripta, bajo los escombros, se halló el manto de la Virgen que el nieto de Carlomagno había donado a Chartres en 876. La reliquia estaba intacta. La nueva catedral tal y como la conocemos ahora surgió como el ave fénix de sus cenizas al cabo de apenas 30 años.
Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand