Exorcismo 2

    * Signos de posesión. Los <<comportamientos anormales» de personas o animales no se pueden describir e manera global. Existen pocos documentos escritos que permitan saber cuáles son los síntomas de una posesión. Signos de posesión se consideran el hablar una lengua extranjera o incomprensible, el miedo a símbolos religiosos, la ira desenfrenada, aullar, adquirir poderes psicológicos sobrenaturales, sufrir cambios corporales bruscos y hablar con voces distintas.

    También existen informes de otros fenómenos que afectan al círculo cercano a la víctima, como poderes telequinéticos, es decir, la capacidad de mover objetos únicamente mediante la fuerza de la mente, fuertes oscilaciones de la temperatura o ruidos inexplicables que parecen provenir de la nada.

    * La invocación del demonio. Aunque sólo algunos grimorios describen el modo de proceder de un exorcista, muchas descripciones permiten llegar a la conclusión de que una contramagia sólo es eficaz a condición de que sea el mismo exorcista el que invoque al demonio patógeno y le ordene que libere el cuerpo del poseído. Aunque la manera de proceder se narre de un caso a otro de distinta forma, se pueden establecer unos parámetros básicos.

Primero, el exorcista debe amenazar al espíritu maligno. Eso debe provocar que el demonio se enoje y que, en consecuencia, se comporte de forma imprudente. Acto seguido, se procede a preguntarle al demonio su nombre.    Este paso se basa en la idea de que los espíritus y demonios están sujetos a una estructura jerárquica. Fuera del ámbito cristiano, un ritual mágico también tendría lugar con la víctima, para invocar al demonio y expulsarlo de su cuerpo. El cristianismo tiene una peculiaridad de origen desconocido: el exorcista, al conocer el nombre, obtiene el poder del demonio. Seguidamente ordena al espíritu maligno que abandone el cuerpo de la víctima. Con una palabra concluyente le prohíbe poseer de nuevo a esa criatura.

    La duración de un exorcismo depende, por un lado, de la fuerza del demonio, y por otro, del exorcista y de la energía de la víctima. Existen casos documentados en los que el poseído murió por debilitamiento o por las heridas sufridas.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

RESPUESTA ACERTIJO: ERA PLENO DÍA

  

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