Mujer: tú la virtuosa, y tú la cínica, Y tú la indiferente o la perversa; Mirémonos sin miedo y a los ojos: Nos conocemos bien. Vamos a cuentas.

Bajo armadura andamos: si nos sobra El alma, la cortamos; si no llena, Por mengua, la armadura, pues, la henchimos: Con la armadura andamos siempre a cuestas.

¡Armadura feroz! Mas conservadla. Si algún día destruirla pretendierais, Del solo esfuerzo de arrojarla lejos Os quedaríais como yo, bien muertas.

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