

**Expectativa de vida: Número de años que se espera que viva un recién nacido en un cuadro específico de tasas de mortalidad. Este indicador creció en forma significativa en el siglo XX (alrededor de 40 años entre 1920 y 2000), en atención a mejores formas en el cuidado de la salud y alimentación (antibioterapia, vacunaciones, acciones preventivas, etc.), favoreciendo siempre más a las mujeres que a los hombres. La expectativa de vida, en gran parte de los países de América Latina, era de 28 a 30 años en 1925, la que creció hasta los 72 a 77 años en 2000, acercándose a los patrones de los países desarrollados.
**Esperanza de vida: Corresponde al promedio de años que una persona puede esperar vivir en una población dada en el curso de un período determinado. Una niña nacida en 2010 puede esperar vivir cinco a seis años más que un niño nacido en la misma fecha, dado a que a partir de la primera mitad del siglo XX las mujeres comenzaron a vivir más que los hombres. Razones: biológicas y socioculturales. El mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres durante el siglo pasado invirtió la tasa de natalidad entre los sexos, indicador que no ha dejado de acentuarse. La gran longevidad actual de las mujeres no ha existido siempre, sino que se acentuó cuando se masificó la posibilidad de regular la fertilidad (la mujer dejó de ser la “máquina” de tener hijos), lo que vino a disminuir drásticamente la mortalidad por aborto. Mejora en la calidad de la ingesta, unida a políticas de protección de la madre y del hijo, como también la prevención de enfermedades como los cánceres y las cardiovasculares, han jugado a favor de una mayor calidad y esperanza de vida de las mujeres.
Fuente: Diccionario Científico – Sergio Prenafeta J.