

**Mildred Babe Didrickson, la multideportista. Los Ángeles 32
Quiso inscribirse en cinco pruebas, pero el reglamento solo le permitió hacerlo en tres. Compitió en lanzamiento de jabalina, salto en alto y 80 metros vallas. Ganó dos medallas doradas y la plateada en salto en alto, en una polémica final en la que alcanzó la misma marca que Jean Shiley, pero el jurado la relegó al segundo puesto considerando que Shiley tenía mejor técnica. En el colegio hizo básquet, atletismo, golf, beisbol, tenis, natación, buceo, boxeo, vóley, handball, patinaje y ciclismo. Aunque parezca mentira, todos los hacía bien. Una verdadera súper atleta que triunfó en cada deporte que practicó.
**Bob Beamon hace el salto imposible. México 68
Santiago Segurola llamó a los días del atletismo en México 68 como La Semana del Milagro. Por primera vez en la historia se bajaron los 10 segundos en los 100 mts, los 20 en los 200 mts, y se hicieron los 400 debajo de 44 segundos, Fosbury revolucionó el salto en alto con su nueva técnica, el saludo del Black Power. Pero entre todos esos momentos icónicos hay uno que destella. Bob Beamon pulverizó el salto en largo. Sus posibilidades de medalla dorada se complicaban con su propensión a los nulos. Parecía que una tormenta iba a caer sobre el estadio y él apuró su intento. Gran velocidad, la coordinación exacta, una caída con los dos pies paralelos, sólo ellos tocando la arena y la salida hacia adelante. Por primera vez se utilizaba un elemento óptico para medir. Pero el instrumento fracasó. Solo llegaba a los 8.50 mts (pensaron que alcanzaría dado que el récord mundial era de 8.35). Fueron a buscar una cinta métrica. La operación demoró: los jueces no se convencían de lo que veían. Un milagro. 8.90 mts. Bob Beamon destrozó el récord mundial por 55 centímetros. Beamon se puso alas, fue llevado en el aire por los dioses del deporte para ponerlo, olímpico, del otro lado del arenero. El récord permaneció intacto por 23 años hasta otro milagro, el de Mike Powell. A partir de ese momento, cada vez que en una competencia atlética sucede un hecho sorprendente, una actuación descomunal, se la califica (en inglés) como Beamonesque.
Fuente: Infobae