A Jesús lo clavaron en la cruz por los pies y las manos. Además, le pusieron una corona de espinas y, una vez muerto, le clavaron una lanza en el costado.   En siglos posteriores se han repetido las noticias de personas vivas con heridas espontáneas que coinciden con una o varias de las llagas de Cristo.

    Los estigmas (del griego stigma, picadura, punto, señal) pueden adoptar diversas formas. Algunos de ellos no pasan de ser hematomas o manchas en la piel, pero en otros casos pueden llegar a causar dolor. Lo más habitual es que sean heridas abiertas que al cabo de un tiempo terminan sanando, pero en algunos casos son permanentes, aunque no supuran ni se infectan. El fenómeno de la estigmatización parece estar limitado casi exclusivamente a los católicos romanos, y afecta en particular a mujeres. Hasta el momento han sido santificadas 80 de las personas estigmatizadas. Los estigmas por sí solos no son motivo de santificación para la Iglesia, que se rige según otros criterios.

    La autenticidad de los estigmas es cuestionada una y otra vez, sobre todo debido a la poca fiabilidad de las fuentes históricas. En algunos casos se da por sentado que la descripción de los estigmas de una persona es una prueba del vínculo de dicha persona con Jesús. Uno de los primeros que habló de las <<señales de Cristo» fue el apóstol Pablo en su epístola a los Gálatas. No obstante, aunque algunas fuentes posteriores lo afirman, no está del todo claro que se refiriera a los estigmas.     En cambio, San Francisco de Asís (hacia 1181-1226) es un caso comprobado de estigmatización.

    Existe una teoría que sostiene que el hombre es capaz de influir sobre su cuerpo a través de su mente. Se tiene noticia de personas que han sido capaces de realizar actos sobrehumanos en situaciones extremas, como levantar objetos pesadísimos. Dado que los estigmas aparecen principalmente entre los católicos, sería lógico pensar que esas personas son tan devotas que su cuerpo se provoca de alguna forma esas heridas. Sin embargo, también se han dado unos cuantos casos de estigmas en no cristianos.

    Otra posibilidad es que los afectados padezcan una forma peculiar de histeria, es decir, una sobreexcitación que puede provocar distintos síntomas, como hemorragias subcutáneas. Se ha intentado respaldar esta teoría con sesiones de hipnosis y, en efecto, a las personas objeto de estudio les salieron manchas oscuras en los lugares de las llagas de Cristo.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

Scroll al inicio