No es velocidad, pero tampoco medio fondo. Es decir, el atleta no puede acelerar al máximo durante toda la prueba, pero tampoco tiene suficiente espacio para marcar el ritmo e ir dosificando sus fuerzas porque se quedaría atrás. Esta es una de las razones por las que la prueba de 400 metros se considera una de las más duras y agotadoras de cualquier competición de atletismo. Hay que ir rápido, pero no tan rápido como para acabar la reserva de energía.

    ¿Qué le sucede al cuerpo en la carrera de 400 metros? Para empezar, los 400 metros son una prueba con deficiencia de oxígeno. Esto significa que el nivel de absorción de oxígeno está por debajo del necesario para satisfacer las necesidades de ATP (trifosfato de adenosina), un componente de las células que juega un importante papel en el almacenamiento y la liberación de energía. La carrera lleva al límite la forma en que el cuerpo crea energía.

* De 0-50 metros. “Es una carrera que empieza con presión inmediata. Luego las cosas se complican”. En esta fase, el cuerpo utiliza la energía inmediata almacenada como ATP y fósfocreatina. Esta energía es rápida e intensa, pero es muy efímera. Por lo general, se gasta en los primeros 6 a 10 segundos.   Permite movimientos muy cortos y explosivos.

* De 50-200 metros. Es la fase en la que los corredores tienen que mantener una velocidad alta, pero no máxima. Empieza lo que en ciencia se conoce como la glucólisis anaeróbica. Se quema glucosa sin oxígeno, lo que lleva a la acumulación de ácido láctico y a la fatiga muscular.

“Si se trata de un sprint más corto, como el de 100 o 200 metros, esto no es un problema. La carrera termina mucho antes de que el ácido láctico haga efecto. Aquí es donde la estrategia en los 400 metros es primordial. Si vas demasiado rápido, demasiado pronto, vas a acumular ácido láctico mucho más allá de lo que el cuerpo puede manejar”

* De 200 a 300 metros. Aquí es donde se produce un cambio. El cuerpo empieza a tirar de la energía aeróbica, que usa oxígeno para descomponer la glucosa y ayuda a desarrollar una resistencia prolongada. Pero, una vez más, hay un problema. “La energía aeróbica no se crea tan rápido, lo que significa que hay una crisis energética inminente en el horizonte. La demanda de energía pronto superará la oferta, lo que preparará el terreno para llegar a los límites fisiológicos en la fase final de la carrera”.

* De 300 a 400 metros, etapa final. En este punto, el cuerpo está al borde de agotar sus reservas de energía anaeróbica. El cuerpo intentará producir más, pero como es un proceso más lento y los músculos están llenos ahora de ácido láctico, el dolor es agonizante.

    “Aquí es donde comienza a desarrollarse la verdadera batalla mental. No es una de tácticas, sino de agallas. La recta final no es solo una carrera contra competidores. Es un duelo entre el esfuerzo de un atleta por triunfar y el deseo abrumador de aliviar el dolor”.

Fuente: BBC NEWS

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