La antorcha olímpica, también conocida como “fuego olímpico”, es uno de los símbolos más emblemáticos de los Juegos Olímpicos; representa la continuidad entre los antiguos Juegos Olímpicos que se celebraban en honor a Zeus en Olimpia y los modernos, uniendo el pasado y el presente con un mensaje de paz y unidad. El fuego olímpico, simboliza la unidad, la paz y la deportividad entre las naciones participantes; la tradición de encenderlo en Olimpia y transportarla a la ciudad anfitriona de los Juegos modernos refleja la transmisión de estos valores a través del tiempo y el espacio.

El fuego se enciende meses antes del inicio de los Juegos Olímpicos en la antigua ciudad de Olimpia, Grecia, se transporta hacia la ciudad Sede en un relevo de deportistas para encender el pebetero olímpico en la ceremonia de inauguración del evento y permanecer encendido durante todos los días de competencia; se apaga recién el día de la clausura de los Juegos.

La llama tiene un profundo significado, simboliza los ideales olímpicos de paz, amistad y comprensión mutua y, su viaje alrededor del mundo, sirve para unir a las naciones.

**Origen de la Antorcha Olímpica

    La tradición de la antorcha olímpica se inició en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Carl Diem, un oficial alemán, propuso la idea de llevar la llama desde Olimpia hasta Berlín transportada por un relevo de corredores, y desde entonces, este ritual ha sido parte integral de los Juegos Olímpicos. Los relevos de la antorcha han pasado por diversos medios de transporte, incluyendo aviones, barcos e incluso satélites, y han cubierto algunos de los lugares más emblemáticos del mundo.

    El recorrido de la antorcha olímpica para los Juegos de París 2024 comenzó, como es tradición, en Olimpia, Grecia, donde el fuego fue encendido mediante la luz del sol utilizando un espejo parabólico para simbolizar la pureza de la llama. Después de una breve ceremonia en Grecia, la antorcha partió rumbo a Francia; recorrió diversas ciudades y lugares emblemáticos del país, destacando tanto la riqueza cultural como la diversidad geográfica de la nación.

    El recorrido también destacó la inclusión y la participación comunitaria, con relevos en los que participarán personas de diferentes orígenes y habilidades, simbolizando la unidad y la diversidad que los Juegos Olímpicos promovieron. El viaje de la llama olímpica culminó en París, donde se encendió el pebetero olímpico durante la ceremonia de apertura, distinción que correspondió a la ex velocista Marie-Jose Perec, triple medallista olímpica y, al judoca aún vigente, tres veces campeón olímpico, Teddy Riner.

Scroll al inicio