En las dos primeras décadas del siglo XXI, se ha llegado a la práctica igualdad de género tanto en número de participantes como de pruebas. Así, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, la cuota femenina superó el 45% entre los más de once mil participantes, compitiendo en ciento treinta y seis eventos, además de en nueve mixtos, de un total de trescientos seis programados. Es más, según un estudio publicado después de los juegos por The New York Times, en Río hubo veintinueve delegaciones que contaban con más mujeres medallistas que hombres —entre ellas, la del Comité Olímpico Español (COE)— y en varias, como la de Estados Unidos, las mujeres participantes superaron en número a los hombres.

    En los juegos de Tokio 2020, la participación femenina fue del 48,8% y, en los de invierno de 2022 en Pekín, será del 45,5%. A primeros de diciembre de 2020, la comisión ejecutiva del COI, reunida de forma telemática, aprobó que en los juegos de París 2024 haya el mismo número de mujeres participantes que de hombres: 5.250 mujeres y un récord de veintidós eventos de carácter mixto.

    Existía el compromiso de que, en los Juegos de Verano de 2024, celebrados en París, la paridad fuese total, los números entregados por los organizadores ten número de participantes fue el siguiente: 5.250 hombres y 5.250 mujeres

    Esta breve introducción nos permite apreciar que la evolución y progresión de la mujer en los Juegos Olímpicos ha consistido en superar una permanente carrera de obstáculos. A lo largo de la más que centenaria historia de los Juegos Olímpicos, la presencia de la mujer nos muestra cinco etapas bien diferenciadas que van del rechazo frontal y la presencia testimonial a su progresiva integración, hasta llegar a la práctica igualdad a nivel competitivo, de una situación excluyente en los albores del olimpismo moderno (1896-1920) a una reivindicativa (1924-1936) que, tras el paréntesis impuesto por la Segunda Guerra Mundial, marcó el inicio de un lento progreso (1948-1980). El momento clave llegó en la década de 1980, con la dinamización impulsada por la fructífera presidencia de Juan Antonio Samaranch (1980-2001) para alcanzar, con la llegada del siglo XXI, la práctica igualdad de género (2004-2016). Diferentes historias de mujeres olímpicas que, por diversos motivos, han dejado huella dentro y fuera del deporte nos permitirán transitar estas cinco etapas.

Fuente: Más que Olímpicas

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