

La ciudad
¿Nos contarás tu historia? ¿Nos hablarás al oído alguna vez? ¿Nos dirás: yo fui trazada en el camino de una bala de cañón, humillada por el viento, barrida, salvada de las pestes por el viento que sopla del sur?
¿Nos dirás: yo fui sangrada, vaciada, quemada, traicionada? ¿Nos entregarás espadas para vengarte? ¿Espejos para multiplicarte? ¿Vino para celebrarte, voces para nombrarte?
Ciudad enmascarada que nos escondes el rostro a nosotros tus hijos: ¿Bailan juntos en tus noches los vivos y los muertos? ¿Salen juntos de cacería los vivos y los muertos?
¿Por qué tan larga nuestra vela de armas? ¿Con qué tinta se dibuja tu rostro? ¿Con qué sangre? ¿Mueren de estafa los hombres que mueren para que nuevamente nazcas? Ningún dios nos ama, ningún dios nos escucha.
¿Adónde, a qué comarca o cielo ajeno se nos llevaron el alma? ¿Qué pájaro la robó, qué gaviota? ¿Me dejarás saber que soy de acá, sentir que soy de acá, nacido acá? Ciudad mía, ciudad nunca: ¿Seré digno de hundir la cabeza entre tus pechos?
¿Mereceré beber tus jugos amargos, poderosos? ¿Podré cantar tu canción boca arriba sobre la hierba? ¿Cantar con voz de ciego tu canción?