

Cónclave
Cada vez que fallece un Papa, los cardenales de la Iglesia se reúnen para elegir a su sucesor. Con tal fin, llegan desde todos los continentes a Roma, donde pasan el tiempo en reuniones más o menos secretas, y algunos pocos contactos con la prensa, para sentir cuál es el espíritu de la mayoría con respecto a la decisión que van a tomar sobre el nuevo pontífice.
Luego, varios días después, se reúnen en la Capilla Sixtina, en una reunión bajo llave, quedando así completamente aislados de todo contacto con el mundo exterior. En los últimos años se han instalado incluso bloqueadores de teléfonos móviles a fin de impedirles cualquier contacto o de cualquier interferencia externa en las votaciones en las que decidirán sobre el nuevo Papa. Esta reunión se llama cónclave, palabra originaria del latín medieval conclave, formada a partir del latín clásico cum clavis ‘con llave’, ‘bajo llave’ o ‘a puertas cerradas’. Actualmente, además de los cónclaves del Vaticano, la palabra se emplea también en referencia a ‘reuniones secretas o cerradas entre un grupo de personas muy influyentes’.
Paria
Grado social inferior en el sistema de castas de la India. Los parias son llamados también “intocables”, con base en la creencia de que son impuros. No hay que confundir a los parias con marginales, pues aun como clase inferior, tienen un papel que cumplir en la sociedad de castas: cuando muere una vaca, animal sagrado para los hindúes, solo los intocables pueden desollarla y trabajar su cuero. En su mayoría, se trata de descendientes de tribus indias autóctonas, insumisas ante las etnias dominantes.
El vocablo paria surgió entre los tamiles, que habitan la parte del sudeste de la India y Sri Lanka, donde los intocables son los únicos que pueden tocar el tambor, puesto que la piel de este instrumento es considerada impura.
En lengua tamil, el tambor tiene el nombre de parái y los tocadores de tambor son llamados pareiyán, palabra de la cual proviene el vocablo portugués pariá (1607), que más tarde se alteraría a pária, y pasaría al español paria, y al inglés pariah.