

¡Oh silencioso, brumoso, triste otoño! Ya fluye en el alma tu hechizo extraño, onírico, llegan masas de sombras olvidadas, las trae una triste y tierna añoranza.
¡Cuánto amor, oh, cuánto amor absorbe el pasado muerto de nuestros corazones, de nuestros pobres corazones, del abismo de nuestros corazones!
Cierro los ojos… Unas pálidas sombras silenciosas se deslizan de las hojas con sombrío susurro.