

Sabotaje
Destrucción deliberada de instalaciones fabriles o de infraestructura estatal, causada como forma de lucha sindical o política contra el Estado, empresas privadas o fuerzas extranjeras de ocupación.
El vocablo se originó en 1910 durante una huelga de obreros ferroviarios franceses, que colocaron sus zuecos de madera (sabots) entre las vías para impedir el trabajo de los guardaagujas.
Años más tarde, la palabra francesa sabotage llegó a los Estados Unidos como denominación del trabajo a desgano adoptado por trabajadores que no podían hacer huelga porque tenían contratos temporarios.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los partisanos que luchaban en la resistencia antinazi llamaron sabotaje a los atentados que practicaban contra fábricas, instalaciones militares e infraestructura vial, principalmente en la Unión Soviética.
Después de la guerra, el sabotaje fue uno de los métodos usados por insurgentes que enarbolaron banderas separatistas, anticoloniales o de liberación nacional.
Jaque
Lance del juego de ajedrez en que uno de los jugadores amenaza con una de sus piezas al rey de su rival. Se dice también que una pieza está en jaque, en especial, la dama y la torre, además del rey, cuando se ve amenazada por una pieza rival.
Para librarse del jaque el jugador puede hacer tres cosas: 1) capturar la pieza amenazante; 2) interponer una pieza entre la amenazante y la amenazada (excepto si la primera es un caballo); 3) mover el rey a una casilla no amenazada. Si no puede hacer ninguna de las tres cosas, se trata de un jaque mate, que determina el fin de la partida, con el triunfo del jugador que dio el jaque.
La palabra aparece por primera vez en nuestra lengua en el Libro del Ajedrez, de Alfonso el Sabio, quien escribe xaque. De este nombre, se derivó el de cada uno de los casilleros, llamados en nuestra lengua escaque, y escac en catalán, lengua en la cual escacs es el nombre del juego. En el francés actual, el ajedrez se llama jeu d’échec. En el Cancionero de Baena, se llamó juego de escaque.
En nuestra lengua decimos “tener o poner (a alguien) en jaque”, con el significado de amenazarlo con tener dificultades.
La palabra jaque proviene del árabe clásico shaa, y este del pelvi shaa ‘rey de los persas’.