

En muchas culturas asiáticas andar descalzo es lo más normal, ya que hacerlo con el mismo calzado que se utilizó en el medio externo es considerado un pecado de higiene por la gran cantidad de elementos contaminantes que se arrastran depositados en la suela de los zapatos, sin embargo, esta costumbre es poco frecuente en los países latinos, ya que andar descalzo o como vulgarmente se dice “a pata pelá” es probable causal de contraer un resfrío o gripe e incluso, es considerado como algo poco higiénico.
Estudios científicos realizados sobre la costumbre de caminar descalzo practicada por algunas culturas declaran que reporta varios beneficios al bienestar personal, dado que contribuye al fortalecimiento de los pies y la mejora del equilibrio, toda vez, que no siempre el calzado permite la activación armónica de los músculos locomotores y una distribución correcta del peso del cuerpo en la superficie del pie.
Un estudio publicado el año 2021, recomienda caminar descalzo en el hogar, ya que no solo contribuye a desarrollar la fuerza de los músculos plantares, sino también a mejorar la pisada.
Especialistas de Harvard consideran que caminar a pies desnudos y sin soportes externos, permite tener una percepción más realista de la posición del cuerpo en el espacio. Al activarse los receptores nerviosos de la planta de los pies, se mejora el equilibrio y la coordinación y, es la razón por la que algunos médicos recomiendan que tanto los niños como las personas mayores deberían tener por costumbre caminar descalzos, lo que además contribuye a mejorar la postura, estimular la circulación y mejorar la estabilidad del cuerpo.
Respecto a la postura, lo que sostienen los estudios es que al no tener ningún accesorio externo que modifique la posición natural del pie, andar descalzo permite una distribución más natural del peso corporal y, al final, favorece la postura: “El contacto directo con el suelo aumenta la conciencia postural, ayuda a corregir desequilibrios y a mantener una alineación adecuada de la columna vertebral; Grounding y la conexión con la naturaleza Caminar descalzo sobre superficies naturales, como el pasto, la tierra o la arena – Grounding – es una tendencia del Wellness (sentirse bien) que empezó a tomar muchísima fuerza en los últimos años. Estar en contacto directo con la tierra reduce los niveles de estrés, así como también, alivia dolores, mejora la calidad del sueño al regular el ritmo circadiano y promover un descanso muchísimo más profundo y reparador. Al caminar descalzo, los electrones de la Tierra actúan como antioxidantes y neutralizan los radicales libres reduciendo las inflamaciones; por lo tanto, podría aliviar dolores musculares y articulares, y acelerar la recuperación después del ejercicio físico.
El Grounding brinda una sensación de conexión con la naturaleza y de relajación. Tomarse el tiempo para hacerlo de manera consciente y disfrutando cada paso, genera que esta experiencia sensorial reduzca el estrés y mejore el estado de ánimo. Andar por la orilla de la playa o dentro del agua, se considera un buen ejercicio porque, además, el agua salada en un buen conductor. Sin embargo, hacerlo sobre superficies de cemento o asfalto, de madera, baldosas o vinilo, al ser aislantes, no reportan los mismos beneficios.