

*Otra exiliada
A fines de 1919, doscientos cincuenta extranjeros indeseables partieron del puerto de Nueva York, con prohibición de regresar a los Estados Unidos.
Entre ellos, marchó al exilio Emma Goldman, extranjera de alta peligrosidad, que había estado presa varias veces por oponerse al servicio militar obligatorio, por difundir métodos anticonceptivos, por organizar huelgas y por otros atentados contra la seguridad nacional.
Algunas frases de Emma:
La prostitución es el más alto triunfo del puritanismo.
¿Hay acaso algo más terrible, más criminal, que nuestra glorificada y sagrada función de la maternidad?
El Reino de los Cielos ha de ser un lugar terriblemente aburrido si los pobres de espíritu viven allí.
Si el voto cambiara algo, sería ilegal. Cada sociedad tiene los delincuentes que merece.
Todas las guerras son guerras entre ladrones demasiado cobardes para luchar, que mandan a otros a morir por ellos.
*La noche kuna
El gobierno de Panamá había ordenado, por ley, la reducción a la vida civilizada de las tribus bárbaras, semibárbaras y salvajes que existen en el país.
Y su portavoz había anunciado: —Las indias kunas nunca más se pintarán la nariz, sino las mejillas, y ya no llevarán aros en la nariz, sino en las orejas. Y ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.
Y a ellas y a ellos les fue prohibida su religión y sus ceremonias, que ofendían a Dios, y su tradicional manía de gobernarse a su modo y manera.
En 1925, en la noche del día veinticinco del mes de las iguanas, los kunas pasaron a cuchillo a todos los policías que les prohibían vivir su vida.
Desde entonces, las mujeres kunas siguen llevando aros en sus narices pintadas, y siguen vistiendo sus molas, espléndido arte de una pintura que usa hilo y aguja en lugar de pincel. Y ellas y ellos siguen celebrando sus ceremonias y sus asambleas, en las dos mil islas donde defienden, por las buenas o por las malas, su reino compartido.
Fuente: Eduardo Galeano