La paleontóloga Joseline Manfroi, investigadora de la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural de Atacama (CIAHN Atacama), relató las asombrosas similitudes entre dos lugares tan distintos, como son la Antártica y el desierto de Atacama.

    Resulta que ambos lugares fueron en el pasado lejano densos y húmedos bosques en los que predominaban las araucarias y helechos gigantescos, y ambos compartieron un destino que los llevó a su condición presente.

“Mi mirada de investigación va más allá de identificar la taxonomía de las plantas, o sea, identificar cuáles plantas habitaban la Tierra en un pasado remoto. Trabajo con una perspectiva paleoambiental y paleoclimática, porque las plantas fósiles pueden entregar importantes informaciones sobre cómo eran el clima y los ambientes en el pasado”, fue una de las cosas que dijo Manfroi.

    Hace millones de años, la Península Antártica y el extremo sur de América del Sur formaban una sola masa de tierra. “Los mismos bosques que estaban en la Antártica también estaban en la Patagonia chilena”, contó Manfroi. Pero la separación paulatina de estos territorios desencadenó una serie de cambios ambientales y climáticos.

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