

Abortar
Interrumpir, de forma natural o provocada, el desarrollo del embrión o del feto durante el embarazo. Metafóricamente, se usa también con el significado de ‘fracasar una empresa o una iniciativa’ o —principalmente en el ámbito militar—, ‘suspender una operación’. El coronel ordenó abortar el ataque.
Este verbo está presente en nuestra lengua desde los primeros vagidos del romance, como vemos en este fragmento de las Glosas silenses (c 950):
Hii [estos] qui aborsum [abortare] faciunt uel natos suos extingunt [matan], post septem annorum curricula [antamios] communio tribuatur.
La palabra proviene del latín abortāre, originariamente aboriri ‘morir’ o ‘abortar’, oriunda de oriri ‘ser oriundo’, ‘nacer’ sobre oriri, ver oriental. En castellano ha existido desde muy antiguo el sinónimo malparir. En el propio latín clásico ya existía el sustantivo derivado abŏrtum, pero aborto solo llegó al castellano hacia fines del siglo XV, en un tratado de medicina sobre la peste bubónica, atesorado en el Corde (1499).
Fantoche
Se usa para denominar a una ‘persona grotesca, desdeñable’, ‘neciamente presumida o estrafalaria’ y también un ‘muñeco grotesco, a veces movido por hilos’, según la definición académica.
Esta última acepción es, probablemente, la más usada hoy en día para referirse, en sentido metafórico, a autoridades de las que se afirma que no actúan de acuerdo con sus propias decisiones, sino movidas por hilos manejados por personajes poderosos que permanecen en la sombra.
La palabra proviene del francés fantoche, lengua a la cual llegó en 1863, proveniente del italiano fantoccio, con el significado de ‘títere o marioneta’, para trasmitir la idea de que un fantoche es un sujeto manejable como un niño. Fantoccio proviene de fante ‘niño pequeño’, ‘infante’ (v. infante), derivado del latín infans -ntis ‘mudo’, ‘infantil’, compuesto por la partícula privativa in- y fans, participio del verbo latino fari ‘hablar’.
La Academia Española recogió este término por primera vez en su Diccionario de 1925.
Fuente: Origen de las palabras. Ricardo Soca