

Nombre
Palabra que refiere a cosas, seres animados o conceptos abstractos: ventana, gato, prudencia. Los nombres propios identifican individuos específicos, humanos o animales: Roberto, Mimí.
Se trata de un vocablo muy antiguo, cuyas raíces se hunden en el indoeuropeo nomen ‘nombre’, de donde se derivó la voz latina nomen, nominis. El término indoeuropeo dejó su rastro en la mayoría de las lenguas modernas a través del latín, en palabras como nominar, nomenclatura, denominar e ignominia, entre muchas otras, o, por intermedio del griego ónoma, como anónimo y sinónimo.
A las lenguas germánicas prehistóricas, nomen llegó directamente desde el indoeuropeo bajo la forma namon, que evolucionó hacia el inglés y alemán modernos name, el holandés naam, el sueco namn y el danés navn.
Ya en castellano medieval la palabra nombre está muy documentada, como vemos en este pasaje del Cantar de Mio Cid:
¡En el nombre del Criador que non pase por al, vayamos los ferir en aquel dia de cras!
Ignorante
Persona de escasa instrucción y, por ende, de conocimientos. Tiago es un ignorante, no sabe nada de nada. Se aplica también a la persona que ignora algo sobre un asunto determinado. Ignorante de que la función se había suspendido, Diego fue al teatro.
La palabra proviene del latín ĭgnŏrare, formado a partir del arcaico gnoscere (latín clásico nōscĕre) ‘saber’, con el prefijo privativo in- bajo su forma i-. En los siglos XV y XVI, se encuentran las formas inorante e inorancia. En castellano existe también el adjetivo ignaro ‘que no tiene noticia de nada’. Estas palabras tienen la misma etimología que ignoto ‘desconocido’.
Todos estos vocablos provienen del griego ϒνωσις (gnosis) ‘conocimiento’, ‘facultad de conocer’, de donde provienen palabras como gnóstico, agnóstico, gnoseológico, etc.
Fuente: Origen de las palabras. Ricardo Soca