

0) Las palabras no solo describen la realidad también la construyen.
El lenguaje no es inocente. Abre caminos, construye puentes o levanta muros. Reconocer el poder de lo que dices es un acto de responsabilidad. Cada palabra lleva implícita una dirección, una carga, una intención.
1) Del apego surge el pesar.
Para quien aprende a estar libre de apego, no hay pesar. La falta de apego no tiene que ser falta de disfrute. La idea es disfrutar de lo que hay cuando hay, pero no lamentarse y aceptar cuando no hay. La idea es no aferrarse. La aceptación es necesaria.
2) La mayoría conserva todo tipo de recuerdos -buenos, malos, agradables y desagradables Juntos dan una idea de la clase de vida que ha llevado. Si quiere tener mejores recuerdos, empiece a esforzarse en el presente. Las cosas buenas que haga hoy serán los buenos recuerdos del mañana.
3) Frónesis.
Nombre que Aristóteles dio a la prudencia o sabiduría práctica.
Uno no siempre puede cambiar sus circunstancias, pero si puede cambiar la manera en que las interpreta.
Esa es su filosofía de vida.
La pregunta es: ¿su filosofía de vida actúa a favor, en contra o no actúa?
4) Soledad epistémica.
No tiene que ver con estar físicamente solo, sino con estar cognitivamente aislado. No es que nadie te escuche, es que nadie te entiende.
Por suerte, el mismo mundo moderno que potencia la superficialidad, facilita conectar con gente que busca profundidad.
5) Casi todas las personas lamentan haber hecho o dejado de hacer algunas cosas y casi todos recuerdan tanto cosas agradables o desagradables qué le han acontecido.
Eso es tener un malestar, pero no forzosamente un trastorno. Tratar un malestar como si fuese un trastorno, es un error.