

Sócrates manifestó que su trabajo filosófico comenzó como un intento de interpretar la sentencia del oráculo de Delfos. Este dijo que Sócrates era el hombre más sabio de toda Atenas y que nadie podía superarlo en sabiduría.
Así el filósofo se movilizó a indagar y cuestionar a quienes parecían más sabios o eran considerados como tal. En sus indagaciones se encontró con que en realidad este saber que poseían aquellos hombres era demasiado soberbio. Esta arrogancia la acompañaba de una falta de conciencia con respecto a los límites de su propio conocimiento.
*Conciencia sobre los límites del propio conocimiento
Sócrates interpretó la sentencia del oráculo de Delfos de manera un tanto paradójica: él era el más sabio por ser consciente de los límites de su propio conocimiento. En este sentido, la sabiduría no tenía nada que ver con poseer saberes concretos o contenidos, sino todo lo opuesto, el no saber era un conocimiento.
De esta forma, la frase «solo sé que no sé nada» nos hace conscientes de nuestra propia ignorancia. Y no hay nada de malo en ello, de hecho, Sócrates consideraba que es un error atribuirse conocimientos y competencias que en realidad no se tienen.
Más aún, representa un mal para el alma no reconocer nuestra ignorancia. En tal aspecto, existe una particular concepción sobre el conocimiento. Solo podemos progresar en nuestro saber si superamos el error y la ignorancia.
*La búsqueda por el sentido de la vida
Como dijimos, Sócrates comienza su indagación a través de preguntas que generan una cierta inseguridad sobre nuestro propio saber. Sin embargo, esta incertidumbre encierra en su interior una certeza: se sabe que no se sabe nada, es un hecho.
La pregunta socrática es una indagación por el sentido de las cosas. Más profunda es la interpretación que realiza Jorge Riezu, quien sostiene que la pregunta de Sócrates nos incita a cuestionarnos por el sentido de la vida.
En esta dimensión, el sentido del no saber qué encierra la frase apela a un desconocimiento sobre el significado de la totalidad de nuestra vida. Más aún, sobre la totalidad de nuestra existencia.
De este modo, Sócrates consideró que el pasaje del no saber al saber se logra a través del conocimiento de uno mismo. Así, le otorgó un lugar predominante a la autorreflexión.