El culto al cuerpo y al atleta perfecto ha inspirado grandes obras de arte, como el Discóbolo del genial escultor ateniense Mirón, pero también está presente en las obras de otros grandes artistas de la historia, como Pieter Bruegel, el Viejo, Canaletto.

4’ Lucha en el infierno

    Dante y Virgilio en el infierno (1850) es una pintura de William-Adolphe Bouguereau que recrea un episodio de la Divina Comedia, cuando Dante y Virgilio en el octavo círculo del indfierno, el de los falsificadores, observan a Gianni Schicchi, florentino del siglo XIII famoso por suplantación de personalidad, mordiendo en el cuello al alquimista Capocchio. La pintura, releída no sin razón desde una perspectiva homosexual, es también una muestra del dominio de la técnica academicista y los conocimientos de anatomía de su autor. La postura de los dos combatientes, de no ser por las sucias técnicas del mordisco y de tirar de los pelos, parecen basadas en la lucha libre, un deporte que ya se practicaba en los JJ.OO. de la antigüedad basado en el uso de llaves y técnicas de proyección contra el adversario para inmovilizarlo.

5’ La revolución que nació en la pista de tenis

    La toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, es la fecha oficial de inicio de la Revolución Francesa. Ese día el pueblo de París se lanzó al asalto de la prisión que se había convertido en símbolo del despotismo real. Pero este estallido de furia tuvo un preludio que se desarrolló en una pista deportiva: El juramento del juego de pelota, un compromiso adoptado el 20 de junio anterior entre los 577 diputados del tercer estado de permanecer unidos hasta dotar a Francia de una Constitución que pusiese freno a los abusos de la monarquía absoluta francesa. La sala de reuniones de los representantes plebeyos era la pista de un juego muy popular entre la nobleza y la corte versallesca, el juego de pelota o jeu de paume (juego de palma porque se jugaba con la palma de la mano) antecedente del tenis y la pelota actuales. En 1793, Jacques Louis David, el pintor de la Revolución y del emperador Napoleón Bonaparte, inmortalizó ese momento en El juramento del juego de pelota, donde los diputados miran a Jean Sylvain Bailly mientras lee en voz alta ese simbólico juramento.

6’ Una carrera de cuadrigas en Venecia

    Sobre la entrada principal de la basílica de San Marcos de Venecia se yerguen cuatro caballos de bronce de 2,33 m de alto y 2,53 de largo, y un peso de unos 900 kg cada uno que los caballeros venecianos expoliaron en 1204 durante el brutal saqueo al que sometieron a la capital de cristianismo oriental. En realidad, los animales que pueden observarse en la fachada son réplicas modernas de las esculturas originales que se protegen en el museo del templo. Los caballos formaban parte de un conjunto mayor instalado en el hipódromo de Constantinopla que representaba una cuadriga. Las carreras de carros eran el acontecimiento deportivo más popular de la antigua Roma, y su sucesora oriental, Bizancio. La escultura original era, de nuevo, una réplica romana de una obra atribuida a un escultor griego, esta vez Lisipo (siglo IV a. C.). Para transportarlos en barco, los venecianos tuvieron que cortar las cabezas de los equinos, que unieron sus cuerpos al llegar a la laguna. Para ocultar las soldaduras se añadieron collares a los cuellos. 

Fuente: Historias NG

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