La bandera olímpica diseñada el año 1913 por Pierre de Fredy, más conocido como el Barón de Coubertin, simboliza la unión de los cinco continentes y la reunión de atletas de todo el mundo; está conformada por cinco anillos entrelazados (azul, amarillo, negro, verde y rojo) sobre un fondo blanco, representando la diversidad, la paz y el espíritu de fraternidad del Movimiento Olímpico. Los colores fueron elegidos porque al menos uno de ellos estaba presente en todas las banderas nacionales de las naciones participantes, uniendo a los países en una competencia amistosa. 

    El emblema elegido para ilustrar el Congreso Olímpico de París 1914 fueron los anillos de cinco colores, simbolizando a todas las naciones; el azul y el amarillo de Suecia, el azul y el blanco de Grecia, los tricolores de Francia, Inglaterra y Estados Unidos de América, Alemania, Bélgica, Italia y Hungría, el amarillo y el rojo de España junto a las nuevas banderas de Brasil, Australia y a las del antiguo Japón y la joven China; un emblema verdaderamente internacional. 

    Los anillos azul, amarillo, negro, verde y rojo, más el fondo blanco, son los colores que se encontraban en las banderas nacionales de la época y que simbolizaron la inclusión global; estos, entrelazados pasaron a representar la unidad y la armonía entre los continentes.

    Oficialmente, el Comité Olímpico Internacional (COI) sostiene que ningún color de los anillos representa a un continente específico. La idea de que cada color está asignado a un continente es un mito muy extendido que surgió de una interpretación posterior, la cual incluso figuró en manuales del COI hasta mediados del siglo XX antes de ser desmentida, sin embargo, debido a la tradición popular, el Azul se asocia a Europa, el Amarillo a Asia, el Negro a África, el Verde a Oceanía y el Rojo a América. 

    El protocolo olímpico establece que la bandera se iza en la ceremonia de apertura y desciende en la clausura, pasando de la ciudad anfitriona a la designada sede de los próximos juegos. Este nuevo símbolo olímpico fue izado por primera vez en los Juegos Olímpicos de verano de Amberes, Bélgica, celebrados en 1920, distinción que le correspondió al esgrimista y nadador belga Victor Boin. 

    Es importante hacer notar que la bandera olímpica es portada en la ceremonia inaugural por representantes del país anfitrión, los que suelen ser personalidades destacadas del deporte o la sociedad local, y no por los abanderados de las delegaciones nacionales. 

    El traspaso de la bandera olímpica sigue un estricto protocolo; el alcalde de la ciudad anfitriona actual entrega la bandera al Presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) y este se la entrega formalmente al alcalde de la próxima ciudad sede. El representante del siguiente país anfitrión ondea la bandera ocho veces, simbolizando que asume la responsabilidad del próximo ciclo olímpico. 

    En la clausura de los últimos Juegos Olímpicos, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, entregó la bandera a Thomas Bach presidente del COI, quien a su vez se la dio a la alcaldesa de Los Ángeles Karen Bass, ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de verano de 2028.

    En esencia, la bandera olímpica es una invitación a la amistad, el respeto y la competencia leal entre todas las naciones, promoviendo el ideal de un mundo unido por el deporte.  Este simbolismo de unidad universal se mantiene vigente para los próximos eventos del ciclo olímpico, los JJ.OO. de Invierno Milano Cortina 2026 y los de verano de Los Ángeles 2028.

 

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