

En los siglos XVII y XVIII los mejores poetas ingleses recibían vino español, de Canarias, como parte de su pensión pagada por la corona. Desde 1984 vuelve a ocurrir, pero ahora ya no paga el rey.
Chaucer obtuvo del rey el derecho a tener un galón diario de vino pagado por el rey.
Ee hombre con el que comenzó todo era Geoffrey Chaucer, el autor de Los cuentos de Canterbury (afiliado). El 23 de abril de 1374, día de San Jorge, que es el patrón de Inglaterra, el rey le otorgó ese derecho a recibir bebida gratis durante el resto de su vida. En algunos lugares se dice que fue porque en la celebración de ese día recitó unos versos y Eduardo III se los reconoció con ese presente a perpetuidad. Pero parece que no fue así del todo.
Chaucer actuaba como diplomático para el rey y ostentaba otros cargos en el entorno real, y probablemente fue esto lo que le hizo ganar su bebida a costa del rey. Esto no impide que en esa fecha hiciera gala de sus creaciones literarias, pero el pago más bien sería por sus servicios no artísticos. Ese pago diario debía ser recogido en el puerto de Londres.
Cada día se llevaba un galón de vino. Es decir, 3,8 litros, aproximadamente. En mi opinión, mucho vino para un hombre, porque serían unas cinco botellas de las actuales, que suelen ser de 750 ml.
Esto también debía pensarlo el propio Chaucer, porque se dice que lo que solía hacer era venderlo y así transformarlo en dinero contante y sonante. La logística de todo el proceso, siendo diario, era un poco absurda y hasta complicada, pero a pesar de ello se mantuvo varios años, hasta 1378. Para entonces ya había un nuevo monarca en el trono inglés, Ricardo II.
Ante la petición del poeta, Ricardo II aceptó cambiar la entrega diaria en especie por un salario anual equivalente. Así se siguió haciendo hasta el año 1400, cuando el escritor dejó este mundo.
El 18 de abril de 1378 se produjo el último pago en forma de vino. Hasta esa fecha, habían sido aproximadamente 1.400 días los que Chaucer fue hasta el puerto a por su recompensa. En total se llevó más de 5.300 litros. Estas prebendas no eran tan raras en aquel tiempo. Unos siglos después, por otra parte, se estipuló el pago con vino de Canarias a los poetas laureados ingleses.
En los siglos XVI y XVII el vino de las Islas Canarias era considerado uno de los mejores de Europa. Tanto es así que al hombre que nombraban Poeta Laureado en Inglaterra, que es un cargo honorífico oficial, se le incluía como estipendio por ese honor 100 libras anuales y un tonel de caldo originario de Canarias. Ese tonel debía ser de 477 litros. Se tenía a los caldos canarios por ser un producto de máxima calidad en su género.
Fuente: Cvristoria