

En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad no se entregaban medallas. El único premio para el ganador era una corona de olivo (cotinus), que simbolizaba gloria y paz.
Atenas 1896 fue el debut de las medallas metálicas. Sin embargo, sólo se premiaba a los dos primeros lugares, el ganador recibía una medalla de plata y una rama de olivo, mientras que el segundo lugar obtenía una medalla de cobre y una rama de laurel.
Las medallas de los primeros Juegos Olímpicos modernos -Atenas 1896- fueron creadas por el escultor francés Jules-Clément Chaplain. En el anverso presenta el rostro del dios Zeus de perfil, sosteniendo en su mano un globo terráqueo sobre el cual se posa Niké, la Diosa de la Victoria, con una rama de olivo; a la izquierda llevaba la inscripción Olimpia -en griego ΟΛΥΜΠΙΑ- sitio original de los antiguos Juegos Olímpicos.
En el reverso, mostraba una vista del Acrópolis de Atenas y el Partenón y, rodeando la imagen, la inscripción Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas 1896.
En los Juegos de París 1900, no hubo una premiación estandarizada. La mayoría de los ganadores recibieron copas o trofeos, y las pocas medallas que se entregaron eran rectangulares en lugar de circulares.
En los III JJ.OO. celebrados en San Luis 1904, se introdujo oficialmente el formato de oro, plata y bronce para los tres primeros puestos, una tradición que se mantiene hasta hoy.
La elección de los tres metales por los organizadores de los Juegos de St. Louis 1904, oro, plata y bronce, para reflejar el nivel de excelencia alcanzado por el atleta, se inspiró en la obra del poeta griego Hesíodo, quien dividió la historia de la humanidad en Edades nombradas según metales:
*Edad de Oro: Una época de dioses y perfección.
*Edad de Plata: Una etapa de juventud eterna y aprendizaje.
*Edad de Bronce: Una era de guerreros y fuerza.
La medalla de oro, que es el metal más preciado, es asignada al ganador, representa la excelencia suprema, la victoria absoluta y el éxito que perdura en el tiempo. La medalla de plata, que se otorga al segundo lugar, simboliza el honor y la distinción de haber alcanzado la élite deportiva. La medalla de bronce, que se entrega al tercer lugar, representa la perseverancia, el sacrificio y el valor de haber subido al podio como uno de los mejores finalistas.
El anverso de las medallas de verano, desde Ámsterdam 1928, debe seguir un diseño estandarizado. La figura central es la diosa griega Niké, simbolizando el triunfo, teniendo como fondo al Estadio Panathinaiko de Atenas, recinto en que se celebraron los primeros JJ.OO. modernos en 1896 y la inscripción con el nombre oficial de los Juegos (ej: XXXIII Olympiad Paris 2024).
El reverso de las medallas, que cambia cada cuatro años, es el espacio donde el país anfitrión tiene total libertad creativa para mostrar su identidad, cultura y símbolos nacionales.
La medalla de los Juegos de París 2024 presentó un hexágono de hierro original de la Torre Eiffel, rescatado de renovaciones pasadas, colocado en el centro como una piedra preciosa.
La última medalla de oro macizo se entregó en los Juegos de Estocolmo 1912. Si hoy fuera de oro macizo, su valor material superaría los treinta mil dólares.
*La actual medalla de oro no es de oro macizo; en realidad, es de plata de alta pureza recubierta con una capa de seis gramos de oro puro de 24 quilates; con su composición actual su valor rondaría los dos mil doscientos dólares.
*La medalla de plata está fabricada casi en su totalidad con el metal que le da nombre. Su núcleo es casi íntegramente de este metal y un porcentaje muy pequeño suele ser cobre para aumentar su durabilidad.
*La medalla de bronce es la más distinta en cuanto a materiales, ya que es la única que no contiene metales preciosos (ni oro ni plata). Es esencialmente una aleación industrial con zinc y, en ocasiones, una pequeña cantidad de estaño para darle resistencia.
“Las medallas olímpicas simbolizan el honor, el reconocimiento máximo y la culminación del esfuerzo humano en el deporte”