

- Congruencia
Coherencia, relación lógica. Sus actos no son congruentes con sus palabras.
El vocablo está registrado por primera vez en nuestra lengua desde 1437, bajo la forma congruençia (El Tostado, Libro de las paradojas), y fue recogido por Palencia en su Vocabulario de 1490 como congruentia.
Proviene del latín congrŭens ‘conforme’, ‘coherente’, participio activo del verbo congrŭĕre, que significaba ‘ser congruente o concordante’, ‘concordar una cosa con otra’.
Este vocablo se emplea también en geometría para indicar la equivalencia entre dos figuras planas, significando la equivalencia de sus lados y ángulos, y sus diagonales, perímetros y áreas.
- Carnaval
Fiesta popular que se celebra durante los tres días que preceden a la cuaresma católica. Consiste en bailes de disfraces, mascaradas, músicas específicas que varían de una región a otra y diversos tipos de desfile. Los católicos sostienen que se originó en las fiestas que, en el imperio tardío, celebraban los romanos católicos antes de la Pascua. Sin embargo, muchos creen que se remonte a las celebraciones orgiásticas en homenaje a Baco, tal vez vinculadas con la finalización de la siembra de invierno (National Geographic).
Sin embargo, hay quien afirma que se originó en el antiguo Egipto, cuatro milenios antes de los romanos, puesto que en esa civilización había celebraciones referidas de los ciclos de la naturaleza.
La palabra proviene del italiano carnevale, haplología del antiguo carnelevare, formada por ‘carne’ y levare ‘quitar’, calco semántico del griego apókreōs.
- Frívolo
Persona inconsecuente, inconstante y superficial. Por extensión, cosa liviana o de poca sustancia o, cuando dicho de un espectáculo, ligero, sensual y de escasa valía.
En la Edad Media, se calificaba como frívolo o frivolus al hombre de carácter débil o inestable. El anónimo autor de Las etimologías romanceadas de San Isidoro (c 1450), escribió: ca frivolus es hombre de flaca miente e non estable.
A comienzos del siglo XX surgió en España el llamado “teatro frívolo”, caracterizado por obras divertidas, amenas y triviales, a veces con guiño erótico, que tenía algunos puntos de contacto con el vodevil.
El escritor canario Benito Pérez Galdós declaró en cierta (1843-1920) declaró “Creo que la literatura debe ser enseñanza, ejemplo. Yo escribí siempre, excepto en algunos momentos de lirismo, con el propósito de marcar huella y en pocas obras me he dejado arrastrar por la inspiración frívola” (Olmet y García Carraffa; Galdós. Madrid 1912).