Merino

Grupo de razas ovinas caracterizadas por una lana muy fina y de extrema suavidad, que se desarrolló exclusivamente en España cerca del final de la Edad Media, por los siglos XIV y XV, y solo en el siglo XVIII se enviaron algunos rebaños a otros países europeos.

Para la Academia española, se trata de un adjetivo que se aplica a cualquier res ovina que tenga ‘el hocico grueso y ancho, la nariz con arrugas transversas y la cabeza y las extremidades cubiertas, como todo el cuerpo, de lana fina, corta y rizada’.

La palabra se formó a partir del acusativo del antiguo español mairinus, derivado del latín majorinus ‘mayor’, adjetivo que en la Edad Media se aplicó también a las autoridades, en particular a los jueces que se ocupaban de temas vinculados con el uso de los pastos y la trashumancia de los ganados, algo que los jueces menores no podían hacer. Los jueces maiorinus, a partir de cierta época merinos, eran designados directamente por el rey, a diferencia de los magistrados menores, que podían ser nombrados por autoridades delegadas.

Corominas menciona también la posibilidad de que, como nombre de un tipo de ovinos, pueda tener un origen diferente, tal vez el nombre de la tribu africana benimerines, de quienes los ganaderos peninsulares solían obtener ovejas berberiscas para mejorar las razas autóctonas.

Broma

Chanza, burla, trampa que se hace a alguien para que se sienta ridiculizado o engañado, en general, con intención humorística. A veces, puede no ser fácil distinguir una simple broma de un acto de acoso o persecución.

La diferencia entre ambas situaciones reside principalmente en la intención detrás de la acción y en cómo la recibe si destinatario.

Una broma es algo jocoso; se lleva a cabo con la intención de hacer reír o generar un momento agradable para todos, mientras que el acoso supone la intención de generar malestar en la otra persona.

En la cultura occidental se acostumbra en muchos países a celebrar un día de las bromas, lo que, para españoles y latinoamericanos ocurre el Día de los Santos Inocentes, mientras que otros países se toma el 1º de abril como “Día de la mentira”.

El origen de la palabra parece poco claro, pero puede proceder de un molusco bivalvo llamado broma, del griego βρῶμα (broma), que taladra la madera sumergida, causando graves daños a las embarcaciones. Corominas (1980) señala que inicialmente las bromas eran más bien lo que hoy llamamos broma pesada, que molesta y tiene poca gracia para el que la recibe. Según él, el significado de ‘chanza’ puede provenir del anterior, “debido a la pesadez de los buques atacados de broma”.

En nuestra lengua, tenemos hoy expresiones como bromas aparte (para señalar que se habla en serio), fuera de bromas (lo mismo que la anterior), estar de broma (comportarse sin seriedad), ni en broma (para intensificar una negación), no estar para bromas (estar de mal humor).

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