

Trivial
Los maestros medievales dividían las artes liberales en dos grupos: uno de tres elementos y otro de cuatro. El primer grupo —llamado en latín trivium ‘tres caminos’— estaba compuesto por la Gramática, la Lógica y la Retórica, mientras que el segundo grupo —quadrivium ‘cuatro caminos’— incluía la Aritmética, la Astronomía, la Música y la Geometría.
El adjetivo trivialis se aplicaba a las tres artes del trivium —llamadas ars triviales por pertenecer a ese grupo—, pero también denotaba la calidad de un lugar de encuentro y de un cruce de caminos. Triviales significaba asimismo ‘grosero, ordinario, común’. Se puede suponer que esto ocurría, tal vez, porque las artes del trivium eran consideradas menos importantes, pero también puede haber sido porque un cruce de caminos es un lugar de encuentro con desconocidos, lo que da oportunidad a conversaciones ligeras, que hoy llamamos triviales.
Título
Palabra o frase que sirve de nombre de un libro, una película o una obra de teatro. Testimonio escrito acreditado por un diploma, que habilita para ejercer una profesión; en general es entregado por las universidades o, en algunos casos, por los colegios profesionales. En los regímenes monárquicos, dignidad, generalmente hereditaria otorgada por el rey (marqués, conde, duque). Escritura, documento que acredita la propiedad de un inmueble u otro valor. Documento financiero que representa deuda pública o privada o que tiene un valor comercial: Los bonos del Tesoro de EE. UU. se consideran títulos muy seguros.
Todos estos significados provienen del latín titŭlus, que se usaba en esa lengua como nombre de una ‘inscripción en piedra’ (Tito Livio, Ovidio), ‘nombre de un libro’ (Ovidio, Quintiliano, Marcial), ‘rótulo’ (Juvenal).
El vocablo latino proviene de la raíz indoeuropea tel- con el prefijo tit-, que también dio lugar en castellano a voces como tilde y atildado.
Acto jurídico que consiste en la transmisión de los bienes, derechos y obligaciones de una persona que fallece a otra: Le dejó la casa en herencia. El vocablo se aplica también al conjunto de caracteres, albergados en los genes, que los seres vivos reciben de sus progenitores (herencia genética): Ese cabello rubio es herencia de su madre. Por extensión, se aplica también a los rasgos de personalidad, morales o ideológicos de alguien, que se manifiestan en sus descendientes. En estudios históricos, sociales y políticos, la palabra se refiere a los elementos culturales y políticos que se trasmiten de una sociedad a otra que la sucede: La herencia del pasado colonialista.
El término proviene del latín haerĕntīa, forma participial del verbo haerēre ‘estar adherido’, que en castellano, según Corominas (1980) fue influenciado semánticamente por heredad, que tiene etimología diferente.
El vocablo ingresó a nuestra lengua bajo la forma herentia, que aparece en documentos notariales y fueros desde el siglo XI hasta comienzos del siglo XVII. Veamos un breve fragmento de una donación del año 1040:
Ego Belasco Sancio et uxor mea Scemena placuit nobis, et sic donamus de nostra herentia que habemus nostra quinta uno agro qui est in loco qui dicitur Valle de Ziti.
No obstante, también la forma actual de herencia aparece en fueros y documentos notariales desde el siglo XIII.