Cefalea

Dolor en cualquier parte de la cabeza, en los tejidos de la cavidad craneana o en los músculos del cuero cabelludo o el rostro. Hay varios tipos de cefaleas, tales como la migraña (a veces llamada jaqueca), el dolor de cabeza tensional o el dolor de cabeza en racimo, uno de los dolores más intensos que puede sufrir un ser humano. Los médicos usan el término cefalalgia para denominar las formas más intensas de este síntoma.

Según el Johns Hopkins Hospital, de Baltimore,  hay centenares de causas posibles para la cefalea, y existen tratamientos para casi todas ellas.

La palabra proviene del latín tardío cephalaea, tomado del griego  kephalaía, derivado de kephalé ‘cabeza’.

Ha sido palabra poco usada en nuestra lengua antes de la segunda mitad del siglo XX, aunque figura en diccionarios desde 1786 (Terreros), y fue acogida por el DRAE desde su edición de 1884.

Zafiro

Corindón cristalizado de color azul. Las piedras preciosas fascinan a la humanidad desde muy antiguo, tanto por su fría belleza como por su perennidad. Formadas en el seno de la Tierra hace millones de años con sustancias del magma granítico sometidas a titánicas presiones y temperaturas altísimas, han sido admiradas a lo largo de muchos milenios desde que fueron descubiertas por el hombre, al punto de que las gemas que enorgullecieron a los faraones siguen siendo objeto de entusiasmo para la gente del siglo XXI.

El zafiro es una de estas piedras, conocida en español hacia 1250 como çafí y çafil, y en el siglo XIV como çafir. La palabra proviene del latín sapphirus y esta, del griego sáppheiros; se cree que los helenos la tomaron de una lengua semita: del hebreo sappir o, más probablemente, del árabe safir.

Existe menos certeza sobre la fuente primigenia de esta palabra, que puede estar en el sánscrito sanipriya, que significaba ‘piedra preciosa del planeta Saturno’, formada por sani ‘Saturno’ y priya ‘preciosa’.

Canícula

Parte del verano en que el calor es más intenso, tanto en el hemisferio sur como en el norte, y suele durar entre cuatro y seis semanas, en muchos casos acompañada por sequías. La canícula no tiene una fecha precisa, pero suele comenzar a mediados de enero en el hemisferio sur y a mediados de julio en el norte.

La palabra proviene del latín canĭcula, y se formó a partir del nombre de la constelación del Can Mayor, cuya estrella más brillante, Sirio, era más visible al amanecer, cuando empezaban los grandes calores en el hemisferio norte. En Bolivia, en la jerga de los delincuentes, se llama canícula a las dependencias de la policía, aunque es probable que se derive del platinismo cana, que se usa para referirse a la policía y también a la cárcel, pero tiene otro origen, el genovés incaenare ‘encadenar’, de donde se formó en el Rio de la Plata el verbo encanar ‘poner preso a alguien’ y, de ahí, cana.

Fuente: Ricardo Soca

Scroll al inicio