

Ducha
En las regiones montañosas, es frecuente que un camino se vea regado por un chorro de agua que baja desde las cumbres, y no es raro que los viajeros se detengan para darse una ducha refrescante que elimine el polvo de la travesía. Sin embargo, etimológicamente, ese baño reparador no podría ser llamado ducha, puesto que esa palabra implica el uso de algún caño para la circulación del agua.
En efecto, ducha llegó a nosotros procedente del francés douche, del mismo significado, que se formó a su vez a partir del italiano doccia ‘caño de agua’, tomado en la lengua de Dante del latín ductio, -onis ‘conducción’, que se deriva del verbo ducere ‘conducir’.
El participio pasivo de ducere —ductus ‘conducido, guiado, llevado’— está presente en otras palabras de nuestra lengua, tales como acueducto, oleoducto, gasoducto, y también en el adjetivo ducho, que hoy significa ‘experimentado’ o ‘diestro’, pero que en toda la obra de Berceo denota ‘conducido, guiado’
Tiritar
Temblar debido al frío, miedo, fiebre, etc. El acto de tiritar o temblequeo es una respuesta del organismo al frío, un reflejo para mantener la temperatura corporal en el nivel necesario. Cuando la temperatura externa es baja, los termorreceptores de la piel envía esta información al cerebro, que ordena a los músculos temblar para entrar en calor. Cuando el temblor activa los músculos de los maxilares, decimos que los dientes castañetean.
El verbo, de origen onomatopéyico según Corominas (1980), está documentado ya en Covarrubias (1611), que lo define así: Temblar de frío; y diole el nombre el sonido que se hace con la boca y con los dientes.
Y así escribía Lope de Vega en 1634 (Corde): Oh, nuevo y mejor Moisén, que en la orilla deste río tiritando estáis al frío, dejando inmensos espacios de aquellos sacros palacios.
Nuera
Cónyuge femenino del hijo o de la hija de una persona.
Los griegos llamaban nyós a la esposa del hijo, palabra que fue tomada por Cicerón como nŭrus, con el mismo significado. En latín vulgar, nŭrus se convirtió en nŏra, que ya en el siglo X había cambiado en algunas variedades romances del noreste de la península a nuera.
La palabra latina perdura bajo diversas formas en todas las lenguas romances modernas, excepto el retorrománico y el francés. En inglés, en cambio, prevaleción la forma daughter-in-law (literalmente ‘hija en ley’)
Fuente: Ricardo Soca