Aporte de una fiel lectora de El Reportivo

¿QUÉ HACER CON EL ARTE?

¿Para qué existe el arte?

¿Por qué el arte es necesario en las sociedades?

¿De qué modo el arte es una necesidad de la expresión humana?

¿Qué ocurriría en el mundo si no existiera el arte?

Estas y muchas otras preguntas han cruzado por mi cabeza desde que me inicié en la disciplina de la danza hace más de 30 años. Si observamos una definición básica de qué es el arte, nos encontramos con:

“…el arte, entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos. (Tatarkiewicz, 2002, pp. 63-67).”

¿Pero siempre el arte tuvo el propósito de ser un producto que responda a una finalidad estética? Desde mi vivencia experiencial con las distintas dimensiones que me ha proporcionado el arte, puedo decir que el placer, el goce o simplemente la satisfacción interna de cualquier práctica artística, hace que todo se sienta bien. Es un agrado y simplemente se disfruta. Sin embargo, esta actividad no está exenta de sentir dolor, intensos cuestionamientos, crisis existenciales, malestares corporales, preocupaciones de diversos estilos, en fin, todo lo que implica el vehemente proceso creativo entendido como el estado que involucra la mente, cuerpo y emociones que nos acerca a la maravillosa noción espiritual, y que nos hace que nos reencontremos con la esencia humana.

En este sentido, el arte es una expresión humana que se conecta con ideas, emociones que nos proporciona una posibilidad de mirar el mundo. Un punto de vista o una visión de mundo de cómo nos relacionamos con los demás, la naturaleza, las sociedades. Pero lo que es realmente más importante, que esa conexión humana nos hace formar parte de la cultura o de las culturas, entendida como un complejo sistema que acumula conocimiento, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, sociedad y/o época.

Bajo esta mirada, el desarrollo del arte es imprescindible en la cultura humana, pese a que a los modelos económicos no parece importarles y la soslayan a un sitial solo recreativo o de entretención que en el mejor de los casos implica un intercambio económico, pero el proceso que implica es mucho más rico y nos puede responder o ayudar a acercarnos a problemáticas personales o sociales dolorosas y profundas, porque una de las dimensiones del arte es la facultad comunicativa que posee en sí misma y esto hace que valga la pena.

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