

¿Alguien se atrevió a refutar a Aristóteles?
El pensamiento de Aristóteles dominó la filosofía y la ciencia durante casi 1,900 años, y sus ideas acerca de la física no fueron debatidas hasta la Edad Media, cuando los sabios empezaron a cuestionar y a refinar sus conceptos.
El impacto de este filósofo era tan poderoso que inclusive influenció a la iglesia cristiana primitiva. Sin embargo, aunque las ideas de Aristóteles se convertían en un verdadero “evangelio,” hubo al menos otra voz con ideas divergentes. Aristarco de Samos(310–230 a.C.) fue la primera persona que sugirió que la Tierra podría darle vueltas a un Sol estacionario.
No se conoce mucho más acerca de Aristarco y, naturalmente, sus ideas fueron rechazadas.
La idea de que la Tierra se moviera parecía imposible, y la gente, que no tenía conocimiento alguno sobre el concepto de gravedad—la fuerza que mantiene nuestros pies en el suelo—pensaba que si Aristarco tuviera razón, ¿qué hacía entonces que los objetos no salieran volando al espacio?
Aristarco de Samos sacó un libro que contenía algunas hipótesis en las que las premisas llevaban a la conclusión de que el universo era mucho más extenso de lo que se pensaba.
Sus hipótesis sugieren que las estrellas y el Sol permanecen estacionarios; la Tierra le da vueltas al Sol en la circunferencia de un círculo, y el Sol está situado en el centro de la órbita.