¿Por qué pensamos cómo pensamos?

     Esta duda me surgió al comparar la forma de pensar entre la civilización occidental con la oriental, siendo evidente que las creencias, ideas, la forma de ver el mudo son distintas de una civilización a otra. Entonces ¿de dónde viene esta forma de pensar que tenemos? Si bien es cierto que la cultura occidental tiene sus raíces en las antiguas civilizaciones tanto sumeria, egipcia, griega, romana sumándose el pensamiento judeo cristiano; sin embargo, hay un reconocimiento general que fue el desarrollo del pensamiento griego, uno de una variedad de factores, el que ha marcado nuestra forma de concebir y tratar de entender la realidad. La cosmovisión griega, antes de la visión filosófica, nació en el en siglo VII a. C. gracias a la obra “Teogonía” (“El Origen de los Dioses”) con sus Titanes, Dioses y Semidioses del poeta Hesíodo y se mantuvo así por aproximadamente 200 años hasta que apareció Tales de Mileto (499 años a de C.), en la costa de Jonia, el primer filósofo, además Presocrático, quien se preocupó por buscar la explicación del inicio de todas las cosas (el arjé) de la naturaleza (la física) desmarcándose completamente del planteamiento original del inicio de todas las cosas asociado a los Dioses, reemplazándolo por la observación y la razón. ¡Estamos hablando de 2.500 años ha! Impresiona que un pequeño grupo de individuos ubicados geográficamente en un, nuevamente, pequeño territorio geográfico que comprenden actualmente a Grecia y una parte de Turquía (Anatolia en la antigüedad), haya desarrollado este tipo de pensamiento que nos hace pensar como pensamos. Aún más: Hace dos a tres millones años aparecieron los primeros miembros del género Homo, 1.8 millones de años atrás surgió el Homo Erectus y con él el fuego, y hace unos setenta a cien mil años emigró de África a otras regiones. Por lo tanto, el camino, en tiempo, desde esa migración del Continente Africano a los días de la aparición del pensamiento griego ha sido largo, y no menos complejo, para lograr llegar a los niveles que, como especie humana, logre entender su entorno y su relación con este llegando a formularse las tres preguntas fundamentales que son el incentivo para seguir desarrollando el pensamiento humano: ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?

     Si logramos analizar la profundidad y el peso de lo que significa lo anteriormente señalado, de lo que hemos heredado, termina siendo un deber imperativo para cada uno de nosotros el de: Desarrollar nuestro pensamiento, hacernos preguntas, buscar respuestas, ser inquietos, salir de nuestras propias estructuras, un pensamiento crítico e independiente, el cuestionamiento profundo, aplicar la Duda Filosófica… y en definitiva continuar el camino trazado por nuestros antepasados. Es la forma de llevar a la Humanidad unos pasos más adelante.

“Dos cosas son infinitas: La estupidez humana y el Universo; y no estoy seguro de lo segundo”. Albert Einstein.

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